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Sábado 05 de Abril de 2014

Unidos y capacitados: el desafío de los tamberos del nuevo siglo

En menos de 30 años se redujo a la mitad el número de tambos, mientras que la producción creció en un 50 por ciento. Las claves del fenómeno.

La lechería argentina enfrenta en el nuevo milenio desafíos renovados que no sólo se orientan a las demandas tradicionales vinculadas con la relación de precio en la cadena que va de la producción a la industria, sino que avanzan sobre estrategias para sumar competitividad de cara a una demanda internacional creciente. Esta vuelta de página, que bajo ningún concepto pretende resignar planteos comerciales, incluye una transformación a través de la capacitación y de la integración horizontal mediante mecanismos asociativos.

La dinámica de la cadena láctea en la Argentina muestra que en menos de 30 años se redujo un 50 por ciento el número de tambos en el país, el rodeo lechero bajó a un 30 por ciento y la producción de leche creció en el orden del 50 por ciento.

Si todo se resume en un salto productivo, el complemento sería la mejora en la calidad de la materia prima y una expansión en la inversión industrial sin precedentes.

Otros números reflejan que la producción diaria de leche en el país alcanza los 30 millones de litros y el 60 por ciento es comprado por no más de 15 empresas o firmas multiplanta y multipropósito. Sin embargo, aún unos 12 millones de litros diarios se distribuyen en un promedio de 500 pymes lácteas, que equilibran la permanencia de una población ocupada de varias zonas rurales.

El presidente del Centro de Industrias Lecheras (CIL), Miguel Angel Paulón, destacó que el mes de abril será clave para liberar las exportaciones de lácteos y retomar las posibilidades de un reacomodamiento del sector. Al mismo tiempo, remarcó que el mercado interno está en una oferta estacional de leche y derivados, que significa como un llano para la producción lechera y permite —por ahora— que el mercado responda "bien y con lo justo".

A la hora de analizar el precio por litro leche que recibe el productor agropecuario, remarcó la necesidad de iniciar una "recuperación del valor, acorde a los distintos perfiles de costos que tiene cada una de las regiones productivas".

Debate. Desde hace unos meses, esta discusión volvió a poner de relieve una pelea constante por la situación de los tambos y la actividad en todas las cuencas lácteas del país. A tal punto, que varios referentes del segmento pidieron que se trabaje a largo plazo en un proceso de transformación de la lechería, vinculado con una mayor tecnificación y precisión productiva.

"No se trata sólo de producir y entregarlo en la tranquera", subrayó el diputado nacional Omar Perotti, la semana pasada en Sunchales.

El legislador, instó a que se avance en formatos asociativos y de incorporación con el sector industrial y las usinas lácteas de Argentina.

Para ello, resaltó la capacitación y educación como pilares fundamentales de la nueva lechería. Y lo hizo desde el Centro Educativo Tecnológico (CET) de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra), donde se pusieron en marcha un ciclo de carreras universitarias orientadas a formar líderes en excelencia para el sector lácteo de toda América latina (ver aparte).

Menos concentración

A mediados del mes de marzo , se realizó en el país la tercera Conferencia Internacional del Sector Lácteo de la Unión de Trabajadores de la Alimentación (Uita), de la que participaron referentes de más de 20 países de Sudamérica, Europa y Asia.

En ese marco, se analizó el proceso de concentración no sólo empresaria sino además regional. Se habló de girar hacia una menor concentración por región de tambos que producen para el mercado interno, y adecuar usinas específicas para los mercados internacionales.

En ese foro internacional, la situación de la Argentina ocupó un lugar relevante. Los especialistas hicieron hincapié en la necesidad de analizar posibilidades de crecimiento del sector lechero pero orientadas al mercado externo en función de que el nivel de consumo interno se encuentra equilibrado con los parámetros que garantizan una buena salud y armonía alimentaria.

También se mostraron críticos sobre el debate doméstico que se reaviva constantemente y sobre el precio por litro de leche que recibe el productor de parte de la industria y consideraron que forma parte de una estrategia de los dirigentes agropecuarios para postergar el desarrollo de los productores tamberos y la captación hacia mayores niveles de eficiencia y mejoras. "El mayor problema no es la actualización del precio de la leche, sino una agenda que permita demostrar cómo hacer más sostenible el sistema. Y en eso la dirigencia es responsable de no hacerle saber al productor que ha cambiado la forma de producir", cuestionó el analista Alejandro Sammartino.

Este referente, considera erróneo pensar que los tambos cierran porque los productores no cobran más por cada litro de leche. "Se funden no sólo por el precio, sino porque no han podido adaptarse a un nuevo esquema productivo, que se basa en una mayor productividad o carga animal por hectárea, con vacas que producen mayor cantidad y aprovechan muy bien lo que se produce; en la relación de compra por grano utilizado en cada tambo", dijo.

Sammartino estima que la inflación y el alza de costos la atraviesan todas las actividades y remarca que "la coyuntura no deja ver los desafíos que el sector tiene hacia delante".

Más leche. En las últimas semanas desde Federación Agraria Argentina (FAA), Guillermo Giannasi, viene advirtiendo que a pesar de las adversidades, el segmento logró mantener los niveles en 11 mil millones de litros anuales de producción, con un consumo interno cercano a los 8.500 millones. "Sobra una cuarta parte de la producción y necesitamos enviarla a un mundo que potencia cada día la demanda de lácteos en una relación constante", dijo.

Se estima que la relación población-consumo, se mantendrá en un nivel del 2 por ciento contra el 1,5 por ciento para los productos lácteos. "Argentina es el único país del mundo, que aún conserva la potencialidad para producir más leche", concluyó el dirigente advirtiendo que hay 30 millones de hectáreas productivas en plena planta húmeda en el país, que podrían ser reinsertadas en modelos que contemplen a la lechería.

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