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Lunes 21 de Octubre de 2013

Una victoria construida a partir de las limitaciones, el esfuerzo colectivo y la estrategia

Dicen que es sabio quien reconoce sus limitaciones. Aunque parezca un contrasentido, se entiende claramente la figura. Es el primer paso para modificar falencias y empezar a crecer. Trasladado al fútbol...

Dicen que es sabio quien reconoce sus limitaciones. Aunque parezca un contrasentido, se entiende claramente la figura. Es el primer paso para modificar falencias y empezar a crecer. Trasladado al fútbol, es más o menos lo mismo reconocerse inferior para empezar a achicar distancias. Si algo estaba claro antes del clásico, era que Newell's llegaba como favorito. Acreditaba, por si alguien se atreve a dudar de aquella aseveración, un título y la punta del campeonato. Reconocido por todos como el mejor equipo del fútbol argentino, tenía, y tiene, todos los elementos a su alcance para profundizar esa clara diferencia que exhibe fecha tras fecha sobre los rivales.

Central primero se reconoció inferior, después lo asumió y por último estructuró su juego a partir de ese ítem que, se insiste, era el único dato sin discusión posible antes del partido.

Ahí ganó. Se encontró con el mismo Newell's de siempre, pero armó su juego a partir de las virtudes del rival. Algo parecido ya había hecho en La Bombonera, cuando Ballini salió encima de Riquelme para inmovilizarlo. No sólo lo logró, sino que dominó el desarrollo. Ayer era más difícil. Necesitaba una aplicación sin errores, mayor cantidad de "Ballinis" para emparejar a Newell's y la cuota mínima de fortuna, como en un remate de Figueroa que devolvió el caño.

Todo eso necesitaba para ganar, pero su principal atributo fue reconocer que el adversario era superior y debía jugar en función de eso. Y ganó.

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