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Sábado 03 de Octubre de 2009

Una vez más una mano solidaria ayudó a Luciano

Cuando la mamá de Luciano Palazesi recibió la noticia, no pudo más que llorar una vez más junto a familia. Del otro lado de la línea, una voz solidaria le ofrecía la notebook que su hijo necesitaba para seguir estudiando. "Lo hice de onda, porque me conmovió la historia", recordó a La Capital Norma Sagosky, la contadora que de manera generosa y desinteresada le regaló la computadora que el estudiante esperaba.

Cuando la mamá de Luciano Palazesi recibió la noticia, no pudo más que llorar una vez más junto a familia. Del otro lado de la línea, una voz solidaria le ofrecía la notebook que su hijo necesitaba para seguir estudiando. "Lo hice de onda, porque me conmovió la historia", recordó a La Capital Norma Sagosky, la contadora que de manera generosa y desinteresada le regaló la computadora que el estudiante esperaba. Hace dos semanas se conocía —a través de estas páginas— la historia de Luciano, quien al nacer sufrió una parálisis cerebral que afectó su parte motriz y del habla, pero que no le impidió seguir adelante. A tal punto que con sólo 22 años, en poco tiempo se graduará como contador público.

La noticia la leyó Norma ese mismo sábado que fue publicada (26/09). "Me tocó como profesional el esfuerzo de este joven y además me dolió que las grandes empresas de computación no le hubiesen extendido una mano", dice. El contacto con la familia no se hizo esperar y en la misma semana Luciano ya contaba con su notebook en mano. Liviana, como sus posibilidades físicas le permiten transportarla.

Pero hay más. El vínculo profesional hizo que Norma invitara al joven, apunto de graduarse, a su estudio contable. "Aquí trabajan muchos estudiantes, me gusta que tenga la posibilidad de conocer de cerca cómo es el trabajo diario", cuenta Norma que habla de su gesto mayúsculo con total naturalidad. Luciano ya aceptó y devolvió tanta bondad con un ramo de flores.

El joven pertenece a una familia modesta, trabajadora y de mucho coraje. Tiene dos hermanos, Juan de 27 y María de 25. La lucha por la inclusión social y educativa sus padres la conocieron primero con su hermano Juan, que tiene síndrome de down. Más tarde con la pelea para que pudiera permanecer en la escuela común. Y así fue. Luciano tuvo una escolaridad brillante.

Apoyo de la UCA

La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) hizo su otra parte esencial. Lo recibió con los brazos abiertos, con una beca completa. El joven la aprovechó a tal punto que tiene promedio 8 y la semana pasada, entre aplausos, fue segunda escolta de la bandera papal en el acto de colación de grado.

"La vida tiene escalones infinitos, siempre hay uno más por subir", sostiene el joven como filosofía que lo impulsa a seguir abriendo espacios para que la inclusión alcance a todos. Algo parecido piensa su mamá, que repasa para La Capital que desde que la historia de su hijo se conoció no pararon de escribirle. Pero lo que más le importa —asegura— es que otras familias que tienen que enfrentar historias similares a la suya "no pierdan las esperanzas, no bajen los brazos y sepan que se puede".

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