La ciudad
Domingo 29 de Mayo de 2016

Una tradicional misa del Corpus Christi, frente al Hospital Centenario

La celebración del Corpus Christi fue dedicada a los enfermos y se realizó por primera vez en la explanada de un centro de salud

La tradicional misa y procesión se realiza en la Catedral y la plaza 25 de Mayo. Pero este año el obispo de Rosario, Eduardo Martín, quiso que se dedicara a los enfermos del Hospital Centenario.

Desafiando el frío, el viento y, por momentos la llovizna intensa, una multitud de fieles se congregó en la explanada del centro asistencial, donde tuvo lugar por primera vez en la historia la fiesta católica del Corpus Christi (cuerpo de Cristo).

Frente al efector se colocó el altar donde Martín celebró la misa acompañado por todos los sacerdotes de la ciudad. Mientras, una multitud de fieles permanecía en la esquina de Francia y Urquiza.

"Cuidemos a los enfermos", dijo el arzobispo y centró su homilía en un pedido a que todas las personas de buena de voluntad se hagan cargo de ellos y los ancianos. Se trató de un mensaje que se hizo eco de lo que pregona sin cesar el Papa Francisco cuando pide que no se dejen de lado a los más débiles de la sociedad, en especial en este año que ha querido dedicar a la "misericordia".

"Celebramos esta misa en la entrada del hospital para que aprendamos a ver a Jesús en los que sufren, en los enfermos. Nosotros tenemos que ser hoy quienes pongamos también de nuestra parte para que Dios haga sus milagros", proclamó.

Recordó que "Jesús quiere llegar a todos los enfermos para consolarlos y curarlos", y destacó el valor del sufrimiento para los cristianos que saben que Cristo también sufrió.

En ese marco agradeció la tarea que hacen médicos, enfermeros y todo el personal del hospital, y quiso que ayer los voluntarios entregaran donaciones de alimentos y ropa para los internados.

La caminata. Terminada la misa, el arzobispo realizó un gesto único. Mientras la gente esperaba que saliera en procesión con la hostia blanca, asentada sobre una custodia dorada, monseñor Martín se dirigió al interior del hospital para bendecir en primer lugar a los enfermos.

Los fieles esperaron pacientemente hasta que el obispo salió en procesión solemne acompañado por todos los fieles. Con la custodia y bajo un palio, estuvo resguardado de la llovizna y cientos de paraguas se entremezclaron para seguirlo en procesión.

La caminata comenzó en el Centenario y luego la multitud siguió al obispo por Francia, Tucumán y Riccheri, para culminar en la parroquia Inmaculada Concepción, de Riccheri y Salta.

Silencio. Durante el recorrido, el obispo llevó el cuerpo de Cristo en solemne silencio. Los asistentes acompañaron con cantos y oraciones.

La celebración culminó con el agradecimiento de monseñor Martín hacia todas las personas que colaboran en el cuidado de los enfermos y un fervoroso y alegre aplauso de la multitud que contrastó con el día gris y desapacible.

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