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Sábado 23 de Noviembre de 2013

Una técnica de aprendizaje que mejora capacidades

Se trata del método Kumon. Es japonés, de prácticas de estudio individuales que permiten avanzar en lengua y matemática

Sin importar la edad, un método de aprendizaje japonés propone que el alumno ejercite e incorpore nuevos conocimientos de acuerdo a sus capacidades. "Kumon no reemplaza a la educación tradicional sino que la enriquece y complementa, el alumno puede avanzar en un material de matemática o lengua sin necesidad de adaptarse al ritmo de otros, como sucede en la escuela", resalta María Belén Mestre, titular de la unidad Kumon Parque, la única sede que funciona hoy en Rosario. La herramienta es comparada al famoso método Suzuki, tan difundido para aprender música.

Esta práctica individualizada, que aborda contenidos en el nivel inicial y también en niveles universitarios, fomenta la disciplina, la incorporación de hábitos y la concentración, y además forma alumnos independientes. "Nos encontramos con estudiantes de primer año de la facultad que cursan a la mañana y a la tarde tienen que ir a un instituto para que le expliquen lo mismo que dieron en clase", dice la orientadora de Kumon. La modalidad también se adapta a las necesidades y aprendizajes de chicos con síndrome down y autismo.

Sin edades."No importa el grado que estén cursando sino las tareas que sean capaces de resolver; hay chicos que están en 4º grado y resuelven tareas equivalentes a 6º, o al revés; a veces quedan cosas que no se aprendieron bien, como las tablas de multiplicación. También tendremos en cuenta más adelante qué técnicas utiliza para resolver las cuentas, cómo dibuja los números y la postura que adopta para trabajar. La caligrafía también hace al orden y a la atención", señala en referencia a una práctica que establece pautas similares al método Suzuki dentro de la música.

Al ingresar al método Kumon, los alumnos deben rendir un test para determinar cuál será su nivel de práctica y conocimiento. Los alumnos tienen la opción de trabajar sólo en matemática, lengua materna o en ambas. "A veces comienzan a trabajar con una sola materia hasta que se acomodan al ritmo de Kumon. El método no es mágico, se basa en trabajo y disciplina, aprenden a estudiar y a no dejar todo para último momento", agrega Mestre, con respecto al curso. La inscripción se realiza en cualquier época del año, y cuyo costo es similar al de otros cursos extraescolares.

Rutina de clase. Los alumnos trabajan los siete días de la semana, sin importar que sea fin de semana o vacaciones: dos veces asisten al instituto y el resto de los días resuelven los ejercicios en la casa. "Al principio les cuesta acostumbrarse a trabajar en silencio y ordenados, incluso a los chicos más hiperactivos les cuesta quedarse quietos, trabajan arrodillados o parados, en un tiempo que a veces no supera los diez minutos, hasta que logran trabajar el material completo asignado para ese día sin levantarse".

Durante las prácticas, el estudiante anota la hora de inicio y finalización. El tiempo es un parámetro para evaluar la habilidad y el dominio del tema, desarrolla concentración y responsabilidad. "Sólo le marcamos con una tilde, y no con una cruz, el ejercicio que tiene error pero no se lo especificamos con el objetivo de que el alumno pueda descubrirlo por sí mismo. Si toda la práctica está correcta lo indicamos con un círculo, que en la filosofía oriental significa la perfección", continúa la orientadora y licenciada en estadística.

Los alumnos tratarán de resolver los ejercicios sin ayuda, "pero esto no significa que no se explique y ofrezcan pistas cuando no entiendan algo", aclara quien es además madre de tres hijos, que fueron sus primeros alumnos dentro de Kumon.

—¿Cuáles son las razones más frecuentes para comenzar a cursar el método?

—En general, los alumnos que vienen a Kumon tienen dificultades en la escuela, ya pasaron por varios profesores particulares y quieren probar si al cambiar la forma de trabajo pueden mejorar. Algunos llegan luego de repetir grado y con la mirada caída. La idea es cambiar esto y encontrar un camino diferente. A otros, en cambio, les interesa desarrollar sus capacidades porque conocen el método o algún amigo les comentó.

—¿Quiénes pueden estudiar en Kumon?

—Cualquier persona: los niños en edad de preescolar, los estudiantes de secundaria y universidad, y también las personas de la tercera edad. El material didáctico se adapta a las necesidades de cada alumno. Muchos adultos lo hacen porque no terminaron el secundario y les interesa aprender matemática, otros para trabajar la concentración o porque desean retomar los estudios universitarios. A veces vienen en busca del famoso ritmo de estudio, porque se les dificulta seguir la clase, sobre todo en carreras como ingeniería o administración de empresas.

—¿Qué significa ser "alumno adelantado"?

—Es aquel que estudia más allá de su grado escolar. Es decir, algunos contenidos que todavía no ha visto en la escuela. Pero también lo es el alumno que ha adquirido todas las habilidades académicas invisibles que le permitieron adquirir responsabilidad, disciplina, paciencia y confianza en sí mismo. Esto es algo más, pero no la base del método, es una premiación aparte y el estímulo al estudio. Los chicos comienzan a entusiasmarse con la idea de aprender algo que en la escuela todavía no dieron y se adelantan a la escolaridad.

—¿Cuántos años puede adelantarse un chico a la escolaridad?

—Tenemos chicos que están en 7º grado y resuelven ejercicios de matemática de 4º año de la secundaria. Esto los beneficia porque se dan cuenta de que están preparados para cualquier desafío, sea de estudio o deportivo, y que pueden destinar el tiempo de estudio para otra cosa.

—¿Cuándo termina el alumno de cursar el método?

—Depende a dónde quiera llegar, el desafío plantea ser alumno concluyente, es decir que termine los 21 niveles de Kumon, y estamos hablando de matemática universitaria. Todos los alumnos terminan siendo adelantados al nivel de escolaridad, a excepción del adulto que no lo podemos comparar. A los alumnos se los premia con una medalla de acuerdo al nivel alcanzado como incentivo al estudio y esfuerzo que hacen todo el año.

—¿Qué opina la comunidad educativa del método?

—Mucha gente todavía no lo conoce. A algunos docentes les parece genial porque lo consideran una herramienta y ayuda para su trabajo en el aula; a diferencia de otros que consideran que el alumno debe aprender a leer recién en primer grado y no antes. Nuestra idea, en cambio, es que los chicos pueden aprender cuando están capacitados y dispuestos a hacerlo, y no guiados por una edad determinada.

—Adelantarlos en el período escolar podría generarles algún tipo de dificultad dentro del aula...

—Cuando la maestra explica algún tema que ya saben, son conscientes del tiempo, trabajo y disciplina que les llevó aprenderlo, y generalmente son solidarios con sus compañeros cuando no entienden. No se sienten raros ni se aburren por saber algo que el otro todavía no aprendió.

—¿Cómo responden los chicos cuando se les plantea que deberán hacer tareas los 365 días del año?

—Con el tiempo se acostumbran porque crean un hábito, y siempre buscamos la vuelta. En épocas de exámenes escolares, por ejemplo, reducimos la cantidad de ejercicios. Al igual que el deporte de alta competencia, en Kumon también se entrena todos los días. Se trata del cerebro, y no podemos parar en verano, porque cuesta mucho retomar. Algunos alumnos aprovechan esta época del año para adelantar y llevar más tareas a su casa, y otros te advierten, en cambio, que en vacaciones harán la mitad de las tareas.

—¿Qué deben saber los padres con respecto al método?

—Lo primero que les digo es que Kumon no es lo mismo que una maestra particular, y si buscan que su hijo apruebe un examen, el método no les sirve. Proponemos desarrollar al alumno en forma integral y que el alumno busque el conocimiento por sí mismo y eso no lo puedo lograr en quince días. Primero hay que determinar si tiene algún problema de aprendizaje o temas sin comprender. Si hace cinco divisiones difícilmente aprenda bien a dividir. En Kumon, en cambio, basados en el aprendizaje, a partir de la repetición, hacemos doscientas. Cuando un tema está firme, avanzamos en el siguiente. A veces, el chico que dice que odia la matemática es porque no la entiende.

 

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