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Sábado 17 de Mayo de 2014

Una segunda vida para los instrumentos

Muchos de los instrumentos que María Elena González usó en sus clases tienen ahora una segunda vida. 

Muchos de los instrumentos que María Elena González usó en sus clases tienen ahora una segunda vida. La profesora considerada pionera en la educación musical los facilitó para las orquestas infanto-juveniles de barrio Ludueña y la creada en el Colegio de San Juan Diego. En agradecimiento, los chicos que integran esta última orquesta compusieron un tema con sello nacional y se lo dedicaron: "Un gato para María Elena".

"María Elena les dio la posibilidad a los chicos de trabajar con mayores y mejores oportunidades porque proveyó a las orquestas de instrumentos que ella había reunido en muchos años de trabajo", revela otra educadora musical, Derna Isla.

Describe que a los integrantes de estas orquestas les llegaron instrumentos de placas, xilofones, bombos, panderetas, triángulos, bongós, por mencionar algunos. En palabras de Derna Isla, todos de excelente calidad. Algunos comprados en la Argentina, otros traídos de Alemania.

Rico Repertorio.Ese generoso aporte permitió "diversificar tímbricamente a las orquestas, además de darles una segunda vida a esos instrumentos", que ahora son utilizados por nuevas generaciones de estudiantes. En el caso de la orquesta de San Juan Diego contribuyeron a enriquecer todo el repertorio, ya que en esta experiencia se inclinan por la interpretación de música latinoamericana.

Tan es así que los chicos de esta comunidad, ubicada en la zona oeste de Rosario, pensaron en agradecer el gesto con una creación musical. Así surgió "Un gato para María Elena", el nombre de la producción grupal.

Derna Isla actualmente es una de las coordinadoras jurisdiccionales del Programa de Coros y Orquestas del Ministerio de Educación de Santa Fe. Se emociona al recordar que "ese excelente material que utilizó quizás hace 50 años en sus clases, hoy están en manos de otros niños".

Libros que inspiran.María Elena González también despertó con su trabajo que otras educadoras se contagiaran de sus iniciativas. Esto ocurrió con una de las referentes de las profesoras de música de la Argentina y de Latinoamérica, Violeta Hemsy de Gainza, que reconoció que uno de sus primeros libros, "La iniciación musical del niño", lo escribiera motivada por los trabajos de su colega rosarina.

El detalle se lo hizo saber a través de una carta que le envió cuando fue homenajeada por la Universidad Nacional de Rosario, en 2008. En ese mensaje le transmite la alegría de haberla conocido, la considera una amiga y define como "mítica figura de la educación musical" a quien tuvo el honor de conocer. Recordó entonces que cuando la profesora rosarina presentó los originales de su "Didáctica de la música" la editorial le pidió que como asesora externa leyera la obra. "Tuve la suerte que la lectura de ese trabajo me tocara a mí", escribió para aquel homenaje. Y definió a su libro como "el incentivo que estaba necesitando" para comenzar a escribir su propio trabajo.

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