Ciudad de México
Domingo 13 de Noviembre de 2016

Una recorrida en metro por la Ciudad de México

El subte es el medio más eficaz para moverse por esta ciudad de diez millones de habitantes. Una guía práctica para llegar y visitar los museos de Frida Kahlo y León Trostky, el Zócalo, la Zona Rosa y el Angel de la Independencia.

Multifacética e inabarcable. Infinita y desmesurada. Moderna y colonial. Así es la Ciudad de México, una suma características que la convierten en un destino único, tan cálido como su gente.

Su famoso tráfico suele ser avasallante y agotar hasta al viajero más paciente. Es por eso que para movilizarse en la capital de México hay que ir con tiempo, paciencia y desacelerar un poco. Sobre todo porque como dicen los mexicanos todo queda a "una horita, horita y media, dependiendo del tráfico". La respuesta lleva el copyright de los mexicanos, resignados ante lo tortuoso de sus embotellamientos.

Por eso para un breve, pero intenso recorrido de un día, es mejor organizarse y tener en cuenta los lugares que quiere visitar. Y también, no enloquecerse y reservar otros para una próxima visita, ya que sus atractivos son infinitos.

A partir de esto, la recorrida se aborda en subte (el Metro para ellos), la manera más rápida y eficaz de viajar en esta ciudad de ritmo frenético. También muy económico (5 pesos mexicanos, alrededor de 3 pesos argentinos). La ciudad tiene 12 líneas que la recorren casi de punta a punta y transportan cinco millones de personas por día.

Por supuesto que como en toda ciudad grande hay que tomar recaudos. Y hablando de eso, a partir del acoso que sufrían las mujeres, hace unos años las autoridades dispusieron que los primeros tres coches de cada formación sean exclusivos para mujeres y niños. Además, los hombres son penados por miradas lascivas, el acoso o los piropos groseros.

Es hora de comenzar. Para eso hay que arrancar temprano, no más allá de las 9. Y tener en cuenta algunos detalles, como llevar ropa confortable y liviana y, sobre todo, calzado cómodo. Otro, evitar los horarios picos, porque en una ciudad de diez millones de habitantes —y casi 30 con el área metropolitana— puede resultar muy complejo si se queda atrapado en la multitud.

El inicio es en el coqueto barrio de Polanco, uno de los más top de la ciudad, donde está situado el confortable Hotel Intercontinental Presidente, y la primera parada es el Museo de Frida Kahlo —uno de los imperdibles de esta ciudad—.

Saliendo por la puerta de atrás del hotel y, con sólo cruzar la avenida Paseo de la Reforma, se accede a la estación Auditorio del metro (en la vereda del Auditorio Nacional, otro sitio para visitar). Ahí hay que tomar la línea 7 (Naranja) hasta Tacuba, hacer trasbordo a la línea 2 (Azul) hacia Tasquena y bajarse en Hidalgo, que es la séptima parada. Ahí hay que tomar la línea 3 (Verde) hacia Universidad. Al cabo de diez paradas se llega a destino: la estación Coyoacán. Así planteado puede sonar engorroso, pero con un mapa de las líneas del metro es muy sencillo.

Ni bien se sale a la superficie está en el centro de Coyoacán, uno de los barrios más antiguos de la ciudad. A su izquierda verá un gran shopping, el Centro Coyoacán. Desde ahí son 900 metros hasta el museo. Para eso hay que tomar por avenida México, que es la diagonal que está a metros de la salida del subte (y pasa debajo de la avenida Río Churubusco), y seguir seis cuadras hasta calle Londres. Ahí hay que girar a la izquierda y recorrer 300 metros hasta el Museo Frida Khalo, el lugar en que nació y murió la artista.

Museo Frida Kahlo

"Pies para que los quiero si tengo alas pa' volar...", la primera frase que se lee en la recorrida al museo de Frida Kahlo —también conocido como Casa Azul— encierra múltiples interpretaciones, pero también describe la valentía y el sufrimiento de esta notable artista —de las más reconocidas en el mundo— tras el accidente que la atormentó durante su vida.

Fridafrente.JPG
La Casa Azul, el lugar donde nació y murió Frida.
La Casa Azul, el lugar donde nació y murió Frida.

Frida Kahlo nació en 1907 y su vida estuvo atravesada por las desgracias. A los seis años sufrió un ataque de poliomielitis que le afectó permanentemente su pierna derecha. Pero el golpe más duro de su vida fue a los 18, cuando volvía de la escuela y sufrió un accidente en el tranvía que casi le resultó fatal.

Estuvo alrededor de un año en la cama, recuperándose de roturas en su columna vertebral, hombros y costillas, una pelvis astillada y daños en el pie. Sufrió más de 30 operaciones a lo largo de su vida. Ese accidente la cambió para siempre. No sólo por las secuelas que le dejó, sino porque al estar postrada tanto tiempo comenzó a pintar y descubrió su pasión. Fue su manera de superar la angustia y convertirla en arte.

frida.jpg
En una de las paredes del patio quedó la huella de los artistas.
En una de las paredes del patio quedó la huella de los artistas.

¿Con qué se va a encontrar el visitante en la Casa Azul? En cada rincón y en cada obra se puede sentir la presencia de esta mujer vanguardista, independiente, de carácter fuerte y sin tapujos. La mujer de las flores en la cabeza y las cejas prominentes, con sus sueños y sus pasiones. También sus pesares y padecimientos. Sus múltiples pinturas, muchas de ellas autorretratos, y sus frases decoran los espacios.

La recorrida transita por las salas de exposiciones (cinco permanentes con sus obras y otras cinco temporales), la cocina, que conserva los elementos de esa época. Pero lo que más concita la atención es la recámara de Frida, su estudio y el cuarto de Diego Rivera, su marido. Es como meterse de lleno en su mundo.

En la habitación, sobre su cama, se puede ver el espejo colgado en el techo, donde la artista veía reflejado a diario su sufrimiento tras el accidente de tranvía. Ahí comenzó a pintar, y eso, según afirman, fue lo que le salvó la vida.

frida1.jpg
La silla de ruedas y el espejo, dos objetos que formaban parte del día a día de la artista.
La silla de ruedas y el espejo, dos objetos que formaban parte del día a día de la artista.

O en su taller de trabajo, donde es posible convivir con sus cosas más íntimas, como su silla de ruedas, en la que no solo lloró y padeció su enfermedad, sino que fue donde pasó la mayor parte de su vida; o valorar el espejo que utilizaba Frida para dar forma a los autorretratos que forman su colección.

Cuando tenía 22 años, se casó con el reconocido muralista mexicano Diego Rivera, 20 años mayor. Esta relación tormentosa y apasionada sobrevivió infidelidades, el divorcio, una segunda boda, los amores lésbicos de Frida, su mala salud y su incapacidad de tener hijos. "Sufrí dos graves accidentes en mi vida. Uno en el cual un tranvía me arrolló y el segundo fue Diego", solía afirmar Frida.

Fridahabi.jpg
En la habitación de Frida se distinguen la cama que usaba y el espejo que está sobre la misma, donde ella comenzó a retratarse.
En la habitación de Frida se distinguen la cama que usaba y el espejo que está sobre la misma, donde ella comenzó a retratarse.

En los días posteriores a la muerte de Frida, el 13 de julio de 1954, Rivera donó al gobierno mexicano la casa para que se convirtiera en el museo de la artista, pero recién se concretó en 1958, un año después del fallecimiento del muralista.

Más de 200 mil personas visitan la casa cada año, y ocho de cada diez que llegan son extranjeros, un dato para dimensionar su popularidad. Durante su vida, Frida pintó 55 autorretratos —y más de 150 pinturas— y cuando le preguntaban por qué lo hacía, ella decía: "Porque estoy sola tan a menudo, porque soy la persona que conozco mejor".

(www.museofridakahlo.org.mx)

Museo de León Trotsky

A pocas cuadras de ahí (unos 300 metros en línea recta) está el Museo de León Trotsky, el líder revolucionario ruso que encontró refugio en su llegada a México en la casa de Frida y Diego. Para eso hay que bajar 200 metros por calle Londres hasta Gómez Farías. Doblar a la izquierda y hacer 300 metros hasta llegar a Viena —casi debajo de la avenida Río Churubusco—, girar a la derecha y a 50 metros está lo que fuera la casa de Trotsky.

El líder ruso llegó a México, en 1937, tras ser perseguido por Stalin, luego de la revolución bolchevique. Junto a su mujer se alojaron en la Casa Azul, pero tras algunas desavenencias se trasladaron a la que luego fue su residencia hasta su muerte.

trotsky.JPG
El mausoleo de León Trostky.
El mausoleo de León Trostky.


En el museo se exhibe la casa habitación de Trotsky, sus muebles y objetos personales. En los jardines se encuentra la estela funeraria que resguarda sus cenizas y las de su esposa. El líder ruso murió el 20 de agosto de 1940, luego de un atentado sufrido el día anterior.

En la primera sala hay fotografías de su muerte, el cortejo fúnebre por la ciudad e incluso una imagen del cuerpo. En el patio llaman la atención los altos muros, que fueron construidos para proteger, sin éxito, al líder ruso de posibles ataques. (http://museocasadeleontrotsky.blogspot.com.ar)

El Zócalo

El recorrido sigue por el Centro Histórico de la ciudad. Para eso hay que bajar por calle Viena, hacer unos 600 metros hasta avenida México y de ahí otros 200 hacia la derecha hasta la boca del metro en Coyoacán, frente al shopping.

Hay que tomar la línea 3 (Verde) con dirección a Indios Verdes y bajarse en Hidalgo, que es la primera parada, y trasbordar a la línea 2 (Azul) hacia Tasquena. En la tercera parada se llega a destino.

mexico2.JPG

El Zócalo, o simplemente el Centro como le dicen los mexicanos, además de ser la parte más antigua y pintoresca, es el corazón de la cultura de la ciudad. Es un enorme espacio público rodeado por algunos de los edificios más emblemáticos de esta gigantesca urbe, que, en conjunto, constituyen una de las plazas públicas más grandes del mundo, la segunda después de la Plaza Roja de Moscú.

El Zócalo está construido sobre lo que alguna vez fuera Tenochtitlán (capital de la cultura azteca) y en ella hay verdaderas joyas de la arquitectura como la Catedral Metropolitana. A unos pasos está el Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo mexicano —antiguamente fue el Palacio de Moctezuma Xocoyotzin— y el Ayuntamiento de la Ciudad de México.

zocalo.jpg
El Palacio de Gobierno en el Centro Histórico de la ciudad.
El Palacio de Gobierno en el Centro Histórico de la ciudad.

El paseo por el centro continúa a través de calle Tacuba, paralela a peatonal Madero. A la altura del 28 está el histórico Café de Tacuba, fundado en 1912 y famoso por su cocina tradicional mexicana y su pastelería.

Un café acompaña un breve descanso antes de bajar por esa misma calle hasta la plaza Tolsá, donde entre otras cosas está el Museo Nacional de Bellas Artes, que guarda las obras de los más grandes muralistas del país, como Siqueiros, Orozco y el infaltable Diego Rivera, entre otros.

Pero si de reponer energías se trata, nada mejor que un buen almuerzo —lo ideal es la cena— en el restaurante del Balcón del Zócalo, en el terraza del hotel del Zócalo Central, en la plaza principal, donde además de degustar las exquisiteces de la comida mexicana, hay una panorámica fantástica del casco histórico.

zocalo1.jpg
Uno de los edificios históricos frente a la plaza principal.
Uno de los edificios históricos frente a la plaza principal.

Después del Zócalo, hay que volver al metro para tomar la línea 2 (Azul) hacia Tasquena y bajarse en Pino Suárez para transbordar a la línea 1 (Rosa) con dirección al Observatorio. Luego de atravesar las estaciones de Isabel La Católica, Salto de Agua y Cuauhtémoc, en apenas diez minutos se llega a Insurgentes, en la Zona Rosa.

Zona Rosa

Incesante y efervescente así es la Zona Rosa, que está en Colonia Juárez y atrae a gente de todo el mundo por ser un lugar agradable y extravagante. También es una excelente alternativa para la diversión nocturna, debido a la variedad de bares y restaurantes.

Surgido hace décadas como un escenario donde se promovía el arte y se reunían los intelectuales, estuvo siempre a la vanguardia de las transformaciones. Hoy es un distrito financiero y comercial de primer nivel en el centro de la ciudad.

Por el movimiento, sus bares y los modernos pasajes comerciales, guarda similitudes con el Paseo del Siglo en Rosario, o la zona de Palermo o Recoleta en Buenos Aires. Muchos son los motivos y varios los que lo apodaron así, pero es al novelista Vicente Leñero, a quien se le atribuye el nombre de Zona Rosa con el que es conocido el sector, ya que, según su visión, era "demasiado tímida para ser roja y demasiado atrevida para ser blanca".

ZonaRosa1.jpg
La Zona Rosa tiene muchos atractivos.
La Zona Rosa tiene muchos atractivos.

Con el tiempo fue mutando y desde hace varios años la comunidad gay se estableció con un gran número de negocios, que van desde sex shops y boutiques hasta famosos centros nocturnos.

Después de una parada en algún bar para tomar un mezcal —la bebida de moda en México—, un tequila o una cerveza, es hora de seguir el viaje hacia el monumento al Angel de la Independencia, que está a no más de 400 o 500 metros de esta zona sobre la avenida Paseo de la Reforma. Se llega caminando por Hamburgo o por alguna de las calles paralelas hasta Florencia y desde ahí otros 200 metros por calles arboladas hasta divisarlo.

El Angel de la Independencia

La Victoria Alada o El Angel de la Independencia ?inaugurado en 1910? es uno de los símbolos emblemático de la ajetreada vida de la capital mexicana. Inspirado para rendir homenaje a los héroes de la independencia, el Angel representa la Victoria Alada. Es de bronce recubierto de oro, mide 6,7 metros de alto y pesa 7 toneladas.

El Niké (la escultura que está en la parte superior) sostiene en la mano derecha una corona de laurel símbolo de la victoria, y en la otra una cadena con eslabones rotos, que marca el final de la esclavitud impuesta por los españoles. En total, la torre mide algo más de 40 metros de altura.

Angel1.jpg
El Angel de la Independencia, uno de los símbolos de la ciudad.
El Angel de la Independencia, uno de los símbolos de la ciudad.

En la actualidad, el Angel de la Independencia es, junto al Zócalo, el lugar donde los mexicanos se reúnen para las manifestaciones populares. Los fines de semana hay visitas guiadas a cada hora de 10 a 13. Lo ideal es llegar temprano, porque es muy demandado y no tiene costo.

Desde ahí, el hotel está a 15 minutos por el Paseo de la Reforma. Muy cerca del Angel está la parada del metro, que llega al Auditorio, donde comenzó el paseo. Pero como a esa altura el cansancio y, probablemente, las primeras luces de la noche lo sorprendan, lo más aconsejable es tornar un taxi para dejar atrás un día intenso, plagado de nuevas experiencias y dejarle lugar al descanso reparador para iniciar al día siguiente otra travesía enriquecedora por esta maravillosa, atrapante y cosmopolita ciudad.

Datos de interés:

Cómo llegar: LATAM tiene un vuelo diario a la Ciudad de México, vía Santiago de Chile. La tarifa parte de los 915 dólares con impuestos incluidos.

LATAM: 0810-9999-526

www.latam.com

Dónde alojarse: Hotel Presidente Intercontinental

Habitaciones desde U$S 250.

http://www.presidenteicmexico.com/

Dónde comer:

El Balcón del Zócalo (www.balcondelzocalo.mx)

Puerto Peñasco (Roma Norte)

Más info:

www.mexicocity.gob.mx

www.viajemospormexico.com

Imprescindible: bajar la App de la web cdmxtravel.com/es

Comentarios