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Sábado 21 de Marzo de 2015

Una pizca de Rancière

Jacques Ranciére, una voz original para pensar los problemas educativos contemporáneos.

Jacques Ranciére, una voz original para pensar los problemas educativos contemporáneos.

Conocimiento. Sostiene que el conocimiento de una situación no implica su resolución. No se trata de "hacer ver" ni de "tomar conciencia", ambas expresiones no hacen más que tratar a la gente como idiotas ignorantes faltos de conciencia o con una conciencia distorsionada.

Democracia. Expresa: "La democracia no es una forma institucional, es ante todo la política misma. Es decir el hecho de que actúen como gobernantes aquellos que no tienen título para gobernar, ninguna competencia para hacerlo. Entonces, de alguna manera, la democracia es el poder de los incompetentes. Como yo lo entiendo, es la ruptura de las lógicas que fundamentan un modo de gobierno sobre una supuesta competencia".

Desengaño. Recusa la idea de que el trabajo del pensamiento consiste en el desengaño: "Es ese esquema que piensa que la gente vive en la ignorancia, que hay que sacarla de su ignorancia y mostrarle lo que no ve, toda una lógica en la que la acción dependería de una toma de conciencia que se le daría a la gente con respecto a cuestiones que no podría ver (?) Lo que traté de hacer es la arqueología o la genealogía de esos mismos sistemas explicativos que están detrás de todas esas teorías del engaño y el desengaño".

Ignorancia. Afirma que el problema no es la falta de conocimiento. Asegura que el "primer mal intelectual no es la ignorancia, sino el desprecio. El desprecio hace al ignorante y no la falta de ciencia. Y el desprecio no se cura con ninguna ciencia sino tomando el partido de su opuesto, la consideración".

Igualdad. Manifiesta que la igualdad no es una meta. No se busca ni se alcanza. Se verifica y se trabaja para ampliarla indefinidamente. Los que la buscan la perpetúan.

 

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