La ciudad
Martes 15 de Noviembre de 2016

Una pilchería en plena peatonal Córdoba sorprende con sus maniquíes de talles reales

Hace una semana abrió un local que tomó una saludable iniciativa.

Figuras esculturales, ultradelgadas, imposibles. Los maniquíes de las vidrieras brindan esa imagen. Las del cuerpo que se debe desear, el cuerpo que se debe tener. El mercado sigue esta línea. Y a pesar de que la ciudad y la provincia poseen reglamentaciones acerca del espectro de talles que deben abarcar las marcas de ropa, lo cierto es que a la hora de salir a vestirse, quienes tienen curvas más prominentes quedan excluidas de la oferta. Hace una semana se abrió un pequeño nicho sobre calle Córdoba. Se trata del único local de la peatonal cuyos maniquíes abarcan un amplio espectro de las posibilidades que brindan los cuerpos. "Con los 14 maniquíes que vos ves acá, lo que intentamos es romper con el paradigma de la sociedad que juzga, que discrimina", cuenta Gerardo Navarro, dueño de la tienda Vestite (Talles Para Todas).

Al pasar por la puerta del local de Córdoba 1273, el ojo no sigue de largo. Tal vez por la costumbre, por la imposición social que nos dice el tamaño que —se supone— deben tener los cuerpos, es imposible no notar que los maniquíes que allí se utilizan para exhibir la ropa no responden a estereotipos.

"Los tuvimos que encargar en Buenos Aires. Si querés de los maniquíes que se usan en todos lados, viajás y te los llevás en el día. Para estos hay que hacer un pedido especial", detalla Gerardo.

El miércoles de la semana pasada, Gerardo y su pareja, Romina Killer, abrieron el séptimo local de la cadena de tiendas Vestite (Talles Para Todas), que ofrece ropa a las mujeres en talles reales, con modelos juveniles y a buenos precios.

"Apuntamos a un público que muchas veces se ve discriminado, porque no sólo no encuentran talles para ellas en cualquier local, sino que en varias oportunidades apenas entran a un negocio les aclaran que no van a encontrar nada que les entre", dice el hombre de 35 años.

Un sueño. Gerardo y Romina se conocieron hace más de una década, cuando ambos trabajaban en una distribuidora de vidrio. Se enamoraron, formaron una familia. El sueño de ella era tener un local de ropa propio. Con la plata que juntaron entre los dos, empezaron a construir ese sueño juntos. "Lo primero que pusimos fue una tiendita de ropa cerca del puente Rosario-Victoria, en la zona norte. Vendíamos de todo. Romina pudo dejar el trabajo y dedicarse sólo a eso; yo seguí trabajando ahí varios años más. Y la verdad es que la mentora de todo esto es ella", dice Gerardo, otorgando el mérito de su pyme familiar a su mujer.

Pero el dueño del local no les renovó el contrato y eso significó volver a comenzar. Lo hicieron en la zona sur, dentro de una galería de San Martín al 5200, donde decidieron vender ropa de tamaños que no solían estar en el mercado. "Al poco tiempo de que abrimos empezó a venir gente de todos lados a comprar, porque se empezó a correr la bola de que teníamos todos los talles, que era ropa juvenil y que los precios estaban bien. Porque lo que suele pasar con los locales que venden ropa más grande es que, como hay poca oferta, te la cobran más cara", cuenta Gerardo.

Con tiempo y esfuerzo abrieron los otros locales de la cadena. Ahora tienen dos en zona sur, uno en Empalme Graneros, uno en Echesortu y tres en el centro. Siempre trabajaron con el mismo norte, apuntando a un mismo público, a modificar una situación.

Reconocimiento. Su trabajo los llevó a que en diciembre de 2014, la Cámara de Diputados de Santa Fe junto al Concejo y a la Oficina Municipal del Consumidor, otorgara un reconocimiento a Vestite, "que en sus vidrieras expone maniquíes en los que se notan distintas contexturas físicas, significando ello animarse a contradecir la lógica de la estética de la persona delgada".

Y, según Gerardo, con el tiempo las cosas cambiaron un poco. "Cuando hace dos años abrimos el local de San Luis y Mitre y pusimos los maniquíes, algunas chicas pasaban y se reían, hacían comentarios, se sacaban fotos. Hoy eso no pasa, y la gente hasta se alegra de que exista un local así". Buenos cambios que llegan para quedarse y ahora hacen pie en plena peatonal Córdoba.

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