Policiales
Miércoles 09 de Noviembre de 2016

Una pericia balística permitió esclarecer un homicidio ocurrido hace tres años

Noel G. y Maira R. quedaron acusados de haber dado muerte a Nicolás Brambilla en agosto de 2013 para robarle un arma.

La investigación del crimen de Nicolás Rubén Brambilla había entrado en un callejón sin salida. Lo mataron a fines de agosto de 2013, cuando fue en auto con un amigo a comprar marihuana a un búnker de barrio Tablada. Apenas se bajó del vehículo recibió tres disparos, uno por la espalda, en un lugar sin testigos. Desde ese día su madre insistió en marchas y en los pasillos de Tribunales para que el caso siguiera abierto. Tenía un pálpito: pidió que investigaran a ese amigo que lo llevó en auto y que, tras devolver una gorra y un celular de su hijo, nunca más volvió a aparecer. Cuando todo parecía perdido, la casa de ese joven fue allanada. Entre una colección de armas de su padre, que es cazador, apareció una pequeña pistola calibre 22. Tres años después, la revelación llegó con la contundencia de una pericia: fue el arma usada para disparar los dos plomos que quedaron en el cuerpo de Brambilla.

Con en el resultado de esa prueba en la mano, la jueza Alejandra Rodenas ordenó hace diez días la detención de Noel G., el joven de 25 años que aquella noche llevó en su auto a Brambilla hasta el lugar del crimen, y de la pareja de Noel, Maira R., de 21 años, quien entonces declaró que estaba en el auto cuando ocurrió todo y ahora es agente policial. Los dos fueron imputados de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en calidad de autores y están detenidos tras negarse a declarar.

Noche fatal. Los detalles del drástico giro que tuvo la pesquisa del llamado "Sistema conclusional de causas" se conocieron ayer, al vencer el secreto de sumario dictado por la magistrada cuando se reactivó el caso. El crimen de Brambilla, de 19 años, fue motivo de numerosos reclamos impulsados por su madre, Betina Quinteros, quien siempre dijo que "no fue un ajuste de cuentas" y que su hijo "fumaba marihuana pero no andaba en nada raro".

Nicolás fue asesinado cerca de la medianoche del 31 de agosto de 2013. Esa noche estaba con amigos cerca de su casa del barrio Las Delicias. Según la investigación, alrededor de las 23 quiso ir a comprar marihuana y según consta en el expediente llamó por teléfono a su amigo Noel G., de Tablada. Su madre contó que a Noel lo había conocido durante un curso del "Plan Joven", un programa nacional de ayuda para terminar la escuela. Tras el llamado Noel llegó a buscarlo en el Renault Scénic de su padre. En el asiento de atrás iba su novia con el bebé de ambos.

Ante su grupo de amigos Brambilla subió al auto de Noel. Sería la última vez que lo verían con vida. Veinte minutos más tarde Noel regresó a esa esquina de Las Delicias, pero solo. Bajó del auto y contó que apenas llegaron a la esquina del búnker al Nicolás lo abordó un grupito que "empezó a tirar tiros" y él huyó del lugar. Les entregó una gorrita y el celular que, según dijo, Brambilla había dejado bajo su custodia antes de bajar del auto y caminar hacia el búnker. Añadió que estaban los dos solos porque a su pareja la había dejado en la casa de la madre de la chica.

Mientras Noel daba esas explicaciones Brambilla estaba con tres balazos en el cuerpo en la esquina de Garibaldi y Patricias Argentinas. Un disparo le había ingresado por la zona lumbar y dos por el flanco izquierdo, lo que hizo presumir la mecánica de un ataque desde atrás. Apenas se escucharon los disparos los vecinos avisaron a un móvil policial que estaba a un par de cuadras y acudió de inmediato. Los balazos le causaron a Brambilla un gran daño interno y el muchacho murió en el Heca tras una cirugía. Su madre alcanzó a donar algunos órganos.

Pelear sin testigos. Nunca aparecieron testigos del ataque. Por aquellos días Noel G. prestó declaración informativa en Tribunales bajo una leve sospecha y sin promesa de decir verdad. En una versión con inconsistencias dijo que estaba con su novia en el auto cuando a Brambilla lo mataron. Y que en el barrio mencionaban a un tal "Gatito" R. como autor de los disparos, un muchacho que fue investigado sin que surgieran elementos en su contra. La joven mujer también declaró y dijo que estaba en el lugar del crimen. Luego la pesquisa, en la que primero intervino el fiscal Luis Schiappa Pietra y luego el fiscal NN Juan Carlos Vienna, se estancó.

La madre de Brambilla no dejó de ir a Tribunales ni de plantear sus sospechas contra Noel. Creía que este muchacho no contaba todo lo que sabía. Los amigos de su hijo declararon que Brambilla tenía un arma, una pistola con la numeración limada y sin cargador que había encontrado en una zanja y que llevaba encima para defenderse. Dijeron que Noel codiciaba ese arma, que tenía la particularidad de ser muy pequeña pero con el poder de fuego de una 9 milímetros. Noel, dijeron, era quien le había conseguido balas y un cargador. Y que quería comprársela a toda costa. "Estaba obsesionado con el tema", dijeron.

Allanamiento final. Sólo quedaba intentar dar con el arma homicida. Por eso este año la jueza Rodenas ordenó allanar la casa donde vivía Noel G. al momento del hecho y de donde se mudó. Allí vive su papá que es cazador y colecciona armas largas (entre ellas carabinas y algunas calibre 22) todas registradas y con los papeles en regla.

Pero en el cuerpo de Brambilla habían quedado dos plomos calibre 22 con los campos estriados, es decir, factibles de ser cotejados. Y el resultado de la comparación con una de las armas halladas en el procedimiento fue positivo. Y eso es un dato irrebatible: las balas que mataron a Brambilla pasaron por el caño de esa arma.

Esto, dijeron fuentes judiciales, situaba a Noel como probable autor. Y el dato del arma vuelve improbable que otros la hayan usado para matar a Nicolás y luego se la devolvieran al padre. Su pareja, en tanto, fue acusada porque ella misma se ubicó en la escena crinminal al declarar. Además, según los amigos de la víctima, habría tenido un móvil: quedarse con la 9 milímetros de Brambilla que nunca apareció.

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