Escenario
Domingo 20 de Noviembre de 2016

Una película de amor y los entretelones de Montoneros

El director Leonardo Bechini cuenta cómo rodó la historia real del guerrillero Tucho Valenzuela, basada en la novela de Rafael Bielsa.

El director Leonardo bechini cuenta cómo rodó la historia real del guerrillero tucho Valenzuela, basada en la novela de Rafael Bielsa

Después de una importante trayectoria televisiva, Leonardo Bechini debutó como director cinematográfico con "Operación México, un pacto de amor", la historia real del guerrillero Edgar Tulio "Tucho" Valenzuela, según el relato del ex canciller y escritor rosarino Rafael Bielsa, publicado en 2014.

Tulio Valenzuela, o simplemente Tucho como se lo conocía primero en las filas de la Juventud Peronista y más tarde en las de Montoneros, en el filme interpretado por Luciano Cáceres y que se estrenó este jueves en Rosario, fue un líder guerrillero de la organización clandestina cuya participación y acción en el grupo no fue menos que controversial para propios y ajenos, al ser no solo perseguido por el el "terrorismo de Estado" sino finalmente, condenado por la cúpula de su misma agrupación.

"Cuando comencé a adaptar la novela me propuse meter al público adentro de los personajes, un relato acerca del vértigo de Raquel Negro y de Tucho, y que la gente pudiera vivir todo eso desde sus emociones. Siento que algo de eso está, porque veo que la gente se mete en ese vértigo, por eso el ritmo de thriller: me parece que es el que tenían esos personajes a los que cada cinco minutos les cambiaba la vida", aseguró Bechini en diálogo con la agencia Telam.

Para lograr su meta de impactar y a la vez conmover con una historia, finalmente de amor, Bechini reunió un elenco excepcional con nombres como los del Cáceres, además de Ximena Fassi, que interpreta a Raquel Negro, Ludovico Di Santo, Patricio Contreras, Luis Ziembrowski, Héctor Calori, Claudio Rissi, Jorge Surraco y Sergio Boris, entre muchos otros.

Con una tensión que pocas veces ha alcanzado el cine argentino de los últimos tiempos, un casting perfecto, una singular recreación de época y un compromiso emocional con la historia, así como una permanente búsqueda de objetividad para no pecar de parcial, Bechini conmueve y propone una reflexión lúcida acerca de temas que siguen, a pesar de los años, generando discusiones.

Operación México Trailer


No es común para un cine que si bien aborda la historia argentina, la de todos los tiempos, todavía no se juega a hacerlo desde ángulos menos convencionales, menos sesgados, es decir solo sujetos al análisis de esas grandes contradicciones que vienen marcando, incluso a fuego, la memoria colectiva.

¿Cómo llegó a tus manos este libro?

—Conocía la historia porque había leído el libro de Bonasso y me había impresionado la historia. Más de diez años después, aparecen los productores Claudio Corbelli y Fernando Sokolowicz con la novela de Bielsa y me piden que la lea. La leí y no dude en decirles que veia la película y creo que la profundidad que le dio Bielsa me hizo asomar a esta historia de amor, su poética, por eso el subtítulo de la película me parece absolutamente relevante, me parecía que esa historia de amor debía ser contada, del amor de pareja, del amor colectivo, del amor a los hijos, del amor militante.

Un tema al menos polémico...

—La parte polémica está en el aspecto de autocrítica del movimiento Montonero. Creo que en Montoneros, a partir de lo ocurrido con Valenzuela hubo un divorcio entre la cúpula y la militancia, es decir que hubo una gran decepción con respecto a los altos mandos, porque un tipo que había arriesgado su vida por salvar a la conducción era condenado al oprobio. De ninguna manera quiero con esto avalar la "teoría de los dos demonios", pero sí exponer una crítica. Es la primera película que muestra los entretelones de Montoneros, y creo que ese es un aporte interesante.

Una forma de reflexionar mirando adelante...

—En esta historia se puede conocer la forma de resolver las cosas de la cúpula, tan feroz con los propios como con los enemigos. Hace poco hablaba con chicas del movimiento Hijos y les decía que me parecía sano haber mostrado esto, como empezar un ejercicio de la autocrítica dentro de los movimientos políticos porque no todo puede "estar bien", que está bueno que generemos polémica porque eso nos genera preguntas internas y no transformarnos en "mesiánicos en pos de nuestro líder", porque es importante incluso poner en tela de juicio al líder, y en ese sentido creo que es una experiencia que aporta tanto a posibles líderes como a militantes. Creo que es una mirada más humana, y es muy bueno, transcurridos tantos años y dolor, poder reflexionar sobre esto.

—¿Cómo fue el trabajo con los actores?

—La idea era que cada actor viviera el aquí y el ahora, para darle mayor credibilidad a su personaje. Un recorte de la realidad, el momento, el vértigo de la situación, buscando cada emoción. La cuestión era que tanto los personajes como el publico pudiesen respirar el horror de la quinta de Funes, en un ámbito abierto, como hacer que todos allí caminasen con sensación de encierro porque los están observando. Lo mismo fue cuando Héctor Calori tuvo que componer a Leopoldo Galtieri, un gran trabajo. Fue marcar absolutamente todo fuera de lo conocido, y tener un grupo de actores fuera de serie. Me ayudó mucho el haber comenzado mi carrera como actor.

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