Escenario
Miércoles 15 de Junio de 2016

Una obra refleja el fenómeno de los linchamientos a partir de los comentarios de lectores del diario

"La clase mierdra, una catarsis de clase", basada en el clásico "Ubu Rey" de Alfred Jarry, puede verse los sábados, a las 22, en el Centro de Estudios Teatrales (CET), San Juan 842.

El sábado 22 de marzo de 2014, un grupo de vecinos de barrio Azcuénaga, cansado de los robos como en tantas otras zonas de la ciudad, decidió hacer justicia por mano propia y terminó así con la vida del joven David Moreira, acusado de arrebatarle la cartera a una mujer que caminaba con su pequeña hija en brazos por Liniers y Marcos Paz. Esa tarde, La Capital publicó la noticia y la misma se atiborró de airados comentarios, los cuales no hacían más que reflejar el descontento social.
Tomando como punto de partida el tenor de las opiniones de los vecinos reflejadas en el portal del diario, el director de teatro Pablo Tendela cambió lo planes que tenía en mente y comenzó a trabajar en "La clase Mierdra" -del francés "¡merdre!"-, una catarsis de clase que toma pasajes del clásico "Ubu Rey", de Alfred Jarry. Pero lo destacado es que el dramaturgo construyó el guión en base a los comentarios de los lectores del diario para crear una suerte de espejo en el cual los espectadores puedan reflejarse y dimensionar lo grave que puede resultar tomar el todo por el todo cuando la Justicia parece ausente.
"La muerte de David Moreira inspiró al director teatral Pablo Tendela para recrear el texto clásico «Ubu Rey», de Alfred Jarry"
La obra transcurre en el marco de una cena entre cuatro amigos. Uno de ellos, el "Ubu rosarino", llega al encuentro indignado y furioso porque un cuidacoches le rayó el auto por no darle propina. A partir de ese momento, comenzará a desplegar la fantasía de estar al mando del Estado por una noche en la que intentará destruir el Estado de Derecho para instalar el despotismo.
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La trama es breve, intensa, visceral, mordaz. Impacta de entrada al espectador a través de una catársis que va desde la queja más banal hasta los comentarios más atroces, aunque en el epílogo de la obra las pulsaciones bajan y ofrece un digno final. Sin embargo, el dramaturgo sostiene que "el espectador luego se dará cuenta que la obra comienza antes de llegar al teatro y sigue después que se baja el telón".
"Quería intentar cambiarle el código al espectador, ofrecerle otro conflicto de los que se conocen en el mundo del teatro"
"Quería intentar cambiarle el código al espectador, ofrecerle otro conflicto de los que se conocen en el mundo del teatro. O sea, mostrarle un espejo de una bomba que está a punto de estallar. Tal es así que en las tablas el conflicto entre los actores no existe. En cambio, da la sensación que el clima en el público es tan tenso que se corta con un papel", plantea el director.
El espectáculo puede verse durante los sábados que restan de junio en el Centro de Estudios Teatrales (CET), -San Juan 842, a partir de las 22-, bajo la dirección de Pablo Tendela, la asistencia de Mariela Sánchez y las actuaciones de Miranda Postiglione, Germán Lucatti, Gissela Gastín y David Delena. La música es de Blas Urruti y la escenografía de Carlos Masinger.
La obra cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro (INT) y, además, tiene previsto visitar algunas escuelas con el objetivo de abrir un foro de discusión entre los alumnos sobre la problemática, en tanto que en agosto habrá otras funciones en el Museo de la Memoria.

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