El Mundo
Jueves 14 de Julio de 2016

¿Una nueva Merkel, Thatcher, y amante de los zapatos?

Theresa May se convirtió ayer en la primera jefa de gobierno de Reino Unido desde que la mítica Margaret Thatcher dejó el cargo en 1990.

Theresa May se convirtió ayer en la primera jefa de gobierno de Reino Unido desde que la mítica Margaret Thatcher dejó el cargo en 1990. Es inevitable que cualquier mujer en la primera línea en la política británica sea comparada con la fallecida premier, pero también se apuntaron otras similitudes biográficas de May con la canciller alemana, Angela Merkel. Con su reputación de estricta defensora de la ley y el orden y amante de los zapatos, May, de 59 años, tiene muchos amigos en su Partido Conservador. Su trayectoria era ya prometedora desde hace años: en 2013, el diario The Independent se refirió a ella como una "Dama de Hierro en lista de espera".

Una comparación que no parece extraña en el caso de esta mujer canosa, fuerte y decidida e hija de un pastor anglicano. Habitual de las portadas por sus atrevidos zapatos, sus colegas la describen como disciplinada, capaz y amigable. Estudió en Oxford (como Thatcher y Cameron), trabajó para el Banco de Inglaterra, ingresó a la política antes de cumplir 30. Comenzó como voluntaria de la asociación local del Partido Conservador y entró en el Parlamento en representación del distrito de Maidenhead, sur de Inglaterra, en 1997, donde vivía hasta ahora. Primero se unió al gabinete en la sombra de los conservadores en 1999 y se convirtió en ministra del Interior en 2010 en la coalición de Cameron, cargo que continuó en el segundo gobierno de éste, lidiando con asuntos como inmigración, lucha contra el terrorismo, vigilancia y abuso de menores. La mayoría de los conservadores cree que es la persona idónea para la difícil tarea de guiar al Reino Unido a través de las turbulencias políticas y económicas creadas por el "Brexit" y para sanar las divisiones creadas en el seno de su partido por el mismo. May propuso esperar hasta fin de año para invocar al Artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece las reglas para que un país se separe de la UE, más allá del pedido de muchos políticos británicos y europeos de moverse más rápido.

May no rechazó ni aceptó las comparaciones con Merkel, aunque expresó su respeto por la ella: "Lo que importa es lo que hizo realmente (...) y si ves sus capacidades en términos de negociación y guiar a Alemania en un difícil momento, te quitas el sombrero".

May se casó en 1980 y no tiene hijos. Su no maternidad se convirtió también en un tema de campaña interna, cuando su principal contrincante en el partido, la ministra de Energía Andrea Leadsom, que se retiró de la carrera el lunes, dijo a The Times que, como madre, ella sería mejor como premier. Sus dichos fueron rechazados incluso entre sus propias filas. En 2013, May anunció que padecía de diabetes del tipo 1. El diario The Independent dijo de ella que, a diferencia de muchos políticos, es "una persona muy reservada". The Guardian llegó a calificarla de "inescrutable" y de una "política de ideas sobrias a la que además le gustan los zapatos". May pareció confirmar estas apreciaciones cuando anunció su candidatura a presidir el partido el 30 de junio y afirmó que no era "una política ostentosa". "No voy de gira por los estudios de TV. No cotilleo sobre las personas en el almuerzo", dijo May. "No me voy de copas a los bares del Parlamento". "Simplemente me dedico a hacer el trabajo que tengo por delante".

Bill May / DPA

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