ATE
Sábado 03 de Septiembre de 2016

Una multitud desbordó la Plaza de Mayo en la Marcha Federal contra el macrismo

La movilización de las dos CTA congregó a una enorme variedad de sectores. "Es la cuenta regresiva de un paro general", dijo Yasky.

Luego de tres días la Marcha Federal llegó a su punto más alto: desbordó la Plaza de Mayo y su mayor logro fue unificar en un mismo acto a sectores de las dos CTA (Autónoma y De los Trabajadores), y a sectores de la CGT unificada. Los dos hijos sindicalistas de Hugo Moyano estuvieron presentes: Pablo y Facundo.

En los dos discursos finales que coronaron una movilización masiva —unas 70 mil personas y un centenar de organizaciones convocantes, y presentes—, Pablo Micheli y Hugo Yasky emplazaron al gobierno nacional: "Ni ajuste gradual, ni ajuste brutal, ajuste las pelotas", disparó el dirigente de ATE. Por su parte, el histórico dirigente de los maestros y último orador, Yasky, anticipó: "Entramos en la cuenta regresiva hacia un gran paro nacional".

La marcha de protesta contra las políticas del macrismo, inspirada en las movilizaciones de resistencia a los planes económicos neoliberales implementados por el menemismo durante los años noventa, buscó colocar en escena el rechazo de amplios sectores asalariados y de movimientos sociales a la orientación que tomó la Casa Rosada en los últimos nueve meses.

Desde las primeras horas del día, columnas de todos los puntos cardinales fueron llegando al epicentro, el Obelisco de Buenos Aires. Y de ahí a la plaza. Toda el área de la avenida de Mayo, y ambas diagonales, fueron copadas por los manifestantes.

Para Hugo Yasky, el maestro que entró en la consideración del mundo sindical con la recordada Carpa Blanca, hace dos décadas, la clave para cambiar la historia de la restauración conservadora y el retroceso que hoy viven los asalariados pasa por "reconstruir el sujeto colectivo que va a reponer la agenda social que hoy Mauricio Macri se niega a discutir".

En ese sentido, Yasky pidió trabajar por la unidad, y anticipó que "las dos CTA van camino a la reunificación, tomando el ejemplo de la CGT", que recientemente se unificó en un triunvirato que conducirá la etapa de la transición.

Yasky celebró que "Pablo y Facundo Moyano hayan venido". Facundo se retiró minutos antes de iniciarse el acto; Pablo ocupó un lugar visible en el palco, aunque para los discursos finales ya no estuvo visible. También acompañaron a la CTA los gremios cegetistas inscriptos en la Corriente Federal, que lideran los bancarios y que tiene significativo peso entre los docentes privados del Sadop.

"¿Qué pasaría si volvemos a congregarnos todas las centrales sindicales, como lo hicimos el 29 de abril?", se preguntó Yasky, tirando la pelota para el lado de la CGT. Desde la CTA evitaron emplazar a sus compañeros de la CGT pidiéndoles que llaman a un paro general. "El paro general se irá construyendo", y la mayor probabilidad política apunta hacia finales de octubre o noviembre.

Desde ya, ambos sectores de las CTA están pensando en acciones coordinados con los sindicatos peso pesado, que mayoritariamente militan en la CGT. Nadie quiere gastarse en acciones testimoniales. Todos apuntas a tejer la unidad, con todas sus dificultades, y dar la pelea política con posibilidades reales de ganarla.

Por su parte, la presencia de Pablo Micheli junto a Yasky expresa una novedad política en la Argentina. Ambos estuvieron muy distantes durante el gobierno anterior, al punto de fraccionar a la CTA en dos. "Dejémonos de joder con el sectarismo, construyamos en la diversidad, con identidad, aunque tengamos claro nuestras diferencias", expresó ante la multitud —que a diferencia del orador Micheli— estuvo dominada mayoritariamente por manifestantes que mantienen simpatía con el anterior gobierno kirchnerista.

El dirigente estatal de la Ciudad de Buenos Aires advirtió: "O Macri cambia la orientación de sus políticas o vamos al paro general".

En el masivo acto hubo una denuncia recurrente, el golpe de Estado en Brasil que destituyó a Dilma Rousseff; y una ausencia muchas veces evocada, la de Milagro Sala. Mencionada por todos los oradores, que denunciaron su detención ilegal, y especialmente destacada en el documento general leído con la modalidad de posta por cinco militantes de la CTA de distintas regiones de la Argentina. El cierre de esa lectura correspondió a Sandra Rodríguez, la viuda del maestro asesinado en Neuquén, Carlos Fuentealba.

Esa declaración política consensuada por decenas de organizaciones políticas, y sociales, incluidas las Madres (Línea Fundadora) y Abuelas de Plaza de Mayo —presentes ayer en el palco—, fustigó en uno de sus párrafos "el revanchismo de clase del gobierno macrista". Y se comprometió a no dar tregua en la lucha por derechos sociales, políticos y económicos de los trabajadores, "porque cada minuto de tregua que les demos se produce un nuevo despido".

A diferencia de los actos cegetistas, dominados casi en su totalidad por la cultura y estéticas peronistas, el de ayer fue un acto donde convivieron fracciones peronistas —por caso, el titular del PJ de la Capital, y titular del Sindicato de Encargados de Edificios, Víctor Santa María, estuvo en el palco—, con otras culturas políticas de izquierda, y de representantes de las centrales obreras extranjeras, como las de Brasil y Uruguay.

Se destacó también en el palco, la presencia de dirigentes de diferentes ciudades de la Argentina. Como Victorio Paulón, de la UOM de Villa Constitución, y Edgardo Carmona, que lució la pechera del Sindicato de Prensa de Rosario.

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