La ciudad
Sábado 04 de Junio de 2016

Una multitud colmó el Monumento en el marco de la marcha "Ni una menos" contra la violencia de género

Colmaron todo el Patio Cívico en una noche donde el reclamo y la emoción dominaron la escena. Los jóvenes fueron mayoría.

Se abrazaron con emoción y, casi al instante, otra pareja se les unió. Y otra, y otra más. Hasta una mujer con su pequeño hijo a cuestas. Y así lograron formar un enorme abrazo compartido de más de una veintena de personas. Permanecieron un rato en silencio y, sin pensarlo, le dieron el marco al cuadro que se completó con las velas que se observaban de fondo, junto a las imágenes de víctimas de femicidios, en el escenario del Monumento a la Bandera. El gesto fue todo un símbolo: compañía, unión y amistad para pedir "Ni una menos". Y el cierre de una masiva marcha que sin dudas unió a los rosarinos contra este flagelo.

La idea había surgido minutos antes en el seno de un grupo de alumnos del Instituto Provincial de Danzas Isabel Taboga y contagió a muchos. Anoche, en el Patio Cívico del Monumento hubo emoción y un fuerte reclamo: "Paren de matarlas".

Todas las escalinatas estuvieron colmadas, desde el escenario hasta el Propileo, donde se encuentra la Llama Votiva. Es más, ese sector sirvió de improvisado escenario para que grupos de jóvenes bailaran al ritmo de timbales.

La convocatoria fue masiva. Entre las escalinatas se entremezclaron jóvenes militantes de distintos partidos políticos, entidades gremiales, organizaciones sociales y familias que decidieron unir su voz a un grito que sin dudas va in crescendo desde el brutal crimen en Rufino de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que fue asesinada por su novio el 16 en mayo del año pasado.

Participación. "Sentimos que teníamos que estar acá. Sin dudas hay que participar de estos reclamos para que alguien pare esta locura", señaló Celina, una joven estudiante de psicología que había llegado anoche hasta el Monumento junto a un grupo de amigas.

Unos metros delante suyo, un joven sostenía un cartel que rezaba "No somos sus dueños, somos sus compañeros".

Sobre el escenario que antecede al ingreso que va hacia los ascensores, en tanto, un grupo de chicos con remeras en las que estaban estampados los rostros de víctimas de femicidios, sostenían velas encendidas. Estaban en silencio. Algunos portaban pancartas pidiendo justicia, un reclamo que engloba a cientos de personas en esta ciudad y que ellos, desde su corta juventud, ya padecen en carne propia.

Un cartel con una gran mano roja y la leyenda "Basta de Violencia" se movía al ritmo de los timbales mientras una chica hacía malabares y otros improvisaban una canción.

Es que básicamente de eso se trató la masiva marcha de anoche: espontaneidad. Cada uno estaba allí sin libreto ni estereotipos. Lo importante fue sumarse al reclamo. Por eso se mezclaron las distintas corrientes estudiantiles políticas y sindicales sin ningún tipo de problemas. Por eso se vio la presencia de funcionarios y dirigentes gremiales unidos bajo la misma consigna.

"Quiero elegir las manos que me tocan", se leía en un cartel que sostenía una joven. Tan simple como eso. Tan difícil de entender para muchos.

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