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Viernes 30 de Diciembre de 2011

Una muestra que explica de qué se trata la pedagogía de la presencia

Los distintos talleres expresivos que se realizan en la Unidad Penitenciaria Nº 3 compartieron un espacio en común

Un grupo de internos da vida a los personajes que aprendieron a interpretar en el taller de teatro, otro comparte poemas escritos en un espacio literario y alguien hablará de la oportunidad que tuvo de haber podido terminar la escuela. Otros simplemente asistirán con la mirada atenta a cada escena que transcurre en la muestra de talleres organizada en la Unidad Penitenciaria Nº 3.

La excusa fue mostrar los trabajos realizados en distintos espacios expresivos que conviven en la cárcel de Zeballos y Riccheri durante todo el año, algunos con más trayectoria que otros. La meta principal: valorar las producciones de cada uno y las colectivas, aquellas que permiten que, por ejemplo, Gustavo, Maxi y Gervasio hablen con orgullo de los portarretratos, espejos decorados, accesorios y muebles imaginados, diseñados y hechos realidad en los talleres de orfebrería y artesanías.

Literatura. Susana Valenti es la que más tiempo de permanencia y continuidad lleva en la Unidad 3 con su espacio literario. Cuando le toca hablar en la muestra resalta los 10 años que lleva con la escritura y la invitación a apropiarse de ella. Un grupo de internos de la cárcel de Piñero leerá sus poemas. Al tiempo que un mensaje apostado en el caluroso patio de la Unidad 3 indica: "Cuando un poema nombra al viento suena la nueva voz, en libertad" (Juan Rodríguez).

A medida que los testimonios de los talleristas se suceden es imposible no pensar en las distintas formas que puede adquirir la belleza de la palabra. Javier se encarga de darle forma cuando cuenta que pudo terminar la escuela secundaria en la Unidad y que para el año que viene lo entusiasma la idea de seguir la facultad. Eso será cuando ya haya cumplido su condena.

Mientras tanto, comparte el proyecto para que en 2012 funcione la radio en la Unidad 3 con un programa propio y casi replicando la experiencia de 5 años que se desarrolla en la Unidad 5 para mujeres.

La idea de juntarse todos, conocerse, mostrar en pleno diciembre lo realizado surgió de los propios talleristas que durante el año no tienen la posibilidad de compartir lo emprendido. El encargado de coordinar este encuentro y muestra final es Mauricio Manchado, comunicador social que desde hace tres años coordina el taller de periodismo que funciona en el penal en forma conjunta con la Escuela Primaria Nº 2003.

La revista "Conexiones" es el producto de trabajo de todo el año. Incluye las entrevistas, opiniones y crónicas que los mismos jóvenes y adultos concretan. Los temas abundan en actividades como el Día del Niño festejado en familia, entrevistas a los maestros y cuentos y poesías de cosecha propia.

Las risas y aplausos llegan con la obra de teatro ensayada para la ocasión por los mismos internos y surgida del taller que tiene lugar en la Unidad. Una comedia argumentada sobre un insólito sueño que termina en una denuncia.

Mientras las escenas se suceden, cada tanto circula el agua fresca para apaciguar el calor del mediodía, también las tortas fritas preparadas por los internos; y se comparten los mates.

Las palabras más escuchadas son familia, libertad, afuera y tiempo. Las mismas que se combinan en cada espacio expresivo, también de música y arte, que se despliegan en el año. Y es preciso aclararlo: la mayoría de los talleristas ofrece su tiempo en forma voluntaria, ad honórem.

También aquellas palabras que permiten jugar con las anécdotas y ponerlas en común, como la que contó uno de los internos al grupo: "Mi primer trabajo lo tuve aquí, y cuando obtuve el recibo de sueldo se lo mandé a mi familia, estaban tan felices que lo plastificaron".

Proyectos. Las autoridades del penal también asistieron a la muestra de los talleres. Entre ellos está el director, Enzo Daniel Giménez, quien asegura que está "satisfecho con esta tarea", es especial "porque ofrece a los internos la oportunidad de estar ocupados, aprendiendo". Dada esta importancia anticipa que "los talleres seguirán en 2012".

Hacia el final de la muestra la invitación es a mirar un audiovisual producido en un taller coordinado por estudiantes de antropología. La música de cumbia que acompaña las imágenes es la que gana las palmas de los internos.

Se suceden las opiniones y testimonios que hablan de la pena que sienten por Don Pepe, el mayor de de todos los presos, también de la tristeza que produce confirmar que la mayoría de los que están allí son jóvenes, muy jóvenes.

Prisiones. En uno de los audiovisuales aparece el cantautor Gustavo Cordera durante una visita al penal. Les habla de las prisiones con las que cada uno carga, les obsequia una canción, agradece y regala el deseo de la libertad.

Un rato antes, el escritor Fabricio Simeoni -también tallerista y uno de los más apreciados por los internos- había expresado el anhelo de que ese protagonismo ganado en las distintas producciones pudieran seguir, pero afuera.

Para que esa aspiración se concrete, Fabricio habla de "la lógica del amor", "de los vínculos" que sostienen estos espacios; esa misma lógica que se construye por lo que el autor define como "la pedagogía que invita a poner el cuerpo", y que no es otra -dice- que "la pedagogía de la presencia".

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