La ciudad
Sábado 17 de Septiembre de 2016

Una muestra para no olvidar la guerra más sangrienta de la historia argentina

En la UCA pueden verse hasta diciembre objetos y textos del conflicto de la Triple Alianza, en el que hace 150 años moría el abanderado Mariano Grandoli.

La noche anterior no tuvo dudas de que su corta vida acabaría en horas. Le escribió a su madre a modo de despedida: "Mañana seremos diezmados por los paraguayos, pero yo he de saber morir por la bandera que me dieron". El presagio se cumplió. Mariano Grandoli, el joven rosarino de 16 años que llevaba el estandarte nacional en la batalla, cayó acribillado a balazos. Así, hace 150 años se escribía otro sangriento capítulo de la guerra más cruenta que atravesó Argentina: la del Paraguay o Triple Alianza. Seis años de conflicto y 50 mil muertos dieron cuenta de ello. Objetos, textos y un sinnúmero de curiosidades halladas en los campos de batalla pueden verse en una interesante muestra en la sede local de la Universidad Católica Argentina (UCA, Zeballos 3314). Una gran oportunidad para no olvidar nunca la locura de los conflictos bélicos.

La exposición, que ya se montó en la ciudad de Buenos Aires el año pasado, llegó ahora a Rosario en vísperas de conmemorarse el próximo jueves el 150º aniversario de la batalla de Curupaytí, el traspié más duro de las tropas argentinas en territorio paraguayo, que dejó 2.082 hombres fuera de combate. Entre los cientos que perdieron la vida, además del abanderado Grandoli, ese día también murió el hijo de Domingo Faustino Sarmiento.

"Esa batalla fue una carnicería", define el historiador e integrante de la Academia Nacional de la Historia, Miguel Angel De Marco.

Las trincheras de Curupaytí eran inexpugnables, los paraguayos esperaban desde lo alto y los soldados argentinos sabían que iban a una muerte segura. Ese 22 de septiembre de 1866, hubo miles de bajas criollas contra 52 caídos en las tropas paraguayas.

"En la zona donde se libró esa batalla, muy cerca de lo que hoy es Paso de la Patria (Corrientes), se libraron cuatro o cinco más, por lo que aún hoy la gente sigue encontrando objetos que fueron utilizados por los soldados", detalla De Marco.

Botellas de ginebra, espuelas, trozos de sables, botones de uniformes, latas de conserva, bayonetas y balas de cañón y fusil, forman parte de los objetos hallados en la zona y que se exhiben en la muestra de la UCA.

"En territorio paraguayo, en esa zona la gente tiene en cada casa un pequeño museo de la guerra del Paraguay. En prácticamente todas uno puede encontrar vestigios de lo que fueron esas batallas, que eran terriblemente cruentas, ya que se combatía mucho cuerpo a cuerpo", remarca De Marco.

El conflicto. La Guerra del Paraguay o de la Triple Alianza es definida por De Marco como "la más cruenta que atravesó el país" o "lo peor que le pasó a América del Sur". Se extendió entre 1864 y 1870 y, según destacó en uno de sus textos, "por el número de combatientes, las víctimas y los daños que produjo entre los contendientes, sólo es comparable con la guerra de Secesión de los Estados Unidos".

Tuvo su origen en una revolución liberal que terminó derrocando al gobierno uruguayo, por entonces aliado del Paraguay, que era conducido por el caudillo Francisco Solano López. El derrocamiento de los federales uruguayos contó con apoyo brasileño, por lo que Paraguay le declaró la guerra.

En medio de esa contienda, y para invadir suelo brasileño, Solano López pidió autorización al presidente argentino, por entonces Bartolomé Mitre, para pasar con sus tropas por Misiones y llegar así a la zona de Río Grande do Sur. Ante la negativa de Mitre, tomó represalias atacando buques argentinos en Corrientes; por lo que Argentina le declaró la guerra al Paraguay.

Se formó así la Triple Alianza, integrada por Argentina, Brasil y Uruguay, quienes enfrentaron durante seis años a Paraguay.

De Marco no duda en señalar que aquella locura fue "la gran tragedia americana". Al finalizar Paraguay quedó diezmada. Pueblos enteros fueron arrasados y hasta perdió gran parte de su territorio en manos de los brasileños. Más de mil rosarinos quedaron para siempre en las trincheras y selvas guaraníes.

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