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Jueves 12 de Noviembre de 2015

Una muerte en tiempo real

“Suite francesa”, en el que se basa la película, es un libro estremecedor.

“Suite francesa”, en el que se basa la película, es un libro estremecedor. Es así no en tanto novela, sino como testimonio: su autora, Irène Nemirovsky, relata allí sin excesivo dramatismo, con distanciamiento y bastante ironía las consecuencias de la ocupación alemana de Francia. Es el testimonio de los últimos meses de la novelista nacida en en una familia judía de Ucrania. Es estremecedor también por su historia, por la historia del libro en sí mismo como obra y recordatorio de esa muerte: su hija Denise leyó los manuscritos que tuvo en su poder casi 60 años después de escritos, poco antes de entregarlos al Instituto de la Edición Contemporánea para su preservación. Y es estremecedor por lo que no cuenta la novela y sí el prólogo, pero sobre todo el epílogo. De hecho en la dedicatoria, su hija llama a esta novela “memoria”. Las dos primeras partes de las cinco que Nemirovsky había proyectado las escribe entre 1941 y 1942, ya instalada fuera de París por seguridad. El 13 de julio de 1942 es detenida y  enviada primero a un campo de prisioneros en Pithiviers. Nemirovsky escribió frenéticamente, pero con método y rigor. Sospechaba -así lo hacía saber en sus cartas- cuál sería el final. “Querido amigo -le escribe el 11 de julio a su editor italiano- piense en mi. He escrito mucho. Supongo que serán obras póstumas, pero ayuda a pasar el tiempo”. El epílogo del libro es desolador. Su hija reunió allí las cartas de su madre a amigos y editores entre 1936 y 1942. En ellas deja ver el deterioro progresivo de su situación ante el avance del nazismo. Y después de su detención, se incluye la correspondencia desesperada que mantuvo su padre, Michel Epstein, entre julio y octubre de 1942, con editores, políticos y todo tipo de jerarquías para averiguar el paradero de su esposa. Según recuerda en el prólogo la escritora Miryam Anissimov, una de esas cartas la dirige al mariscal Petain, jefe de Estado del régimen de Vichy en la Francia ocupada. Allí Epstein le dice que la salud de su mujer es delicada -padece asma- y se ofrece a ocupar su lugar. “La respuesta del gobierno de Vichy -señala Anissimov- será el arresto de Michel en octubre de 1942 (…) Será deportado a Auschwitz el 6 de noviembre de 1942, y ejecutado al llegar”. En su obra inconclusa, la escritora relata las miserias, las mezquindades, los actos heroicos, las complicidades, la solidaridad y el miedo que generó ese período de la Segunda Guerra Mundial, sin evitar el humor y la crítica mordaz. Y en el núcleo de ese fresco de época, ubica una historia de amor imposible entre una francesa y un alemán. Ese es el eje narrativo de la delicada adaptación al cine del director Saul Dibb, con excelentes trabajos de Michelle Williams, Kristin Scott-Thomas y Matthias Schoenaerts. Por sus notas se deduce que Nemirovsky era escéptica sobre el futuro, aunque conservaba la esperanza. En abril de 1942 sigue trabajando con determinación en “Suite francesa”, y, ante sus dudas sobre algunos personajes y cuestiones de estilo, anota lo siguiente: “Hay que hacer algo grande y dejar de preguntarse para qué. No hacerse ilusiones: no es para ahora. Así que no hay que reprimirse; hay que teclear con todas las fuerzas”. El 17 de agosto de ese año murió en Auschwitz.

 

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