Tecnología
Lunes 31 de Octubre de 2016

Una moto a hidrógeno como bandera del medioambiente

Fabricio Bribión, un aventurero nacido en Puerto Madryn, recorre el mundo desde años y que al placer de viajar decidió darle un valor agregado a través de la realización de proyectos solidarios en diferentes puntos del continente.

Su libro se llama "Suéñalo, ámalo, vívelo", su proyecto es la "Expedición Alegría" y su web se presenta como "Transformación Pura Viva Now". El autor de todas esas iniciativas es Fabricio Bribión, aventurero nacido en Puerto Madryn que recorre el mundo desde años y que al placer de viajar decidió darle un valor agregado a través de la realización de proyectos solidarios en diferentes puntos del continente americano.

Bribión, que está por terminar una gira de ocho meses por todo el país a bordo de una moto ecológica que funciona con una celda de hidrógeno, pregona desde hace años la defensa del medioambiente como una de las grandes causas de necesaria defensa para lograr algo tan básico y a la vez complicado como dejarle a las generaciones futuras un mundo un poco más justo y sustentable.

De paso por Rosario, quiso dejar su mensaje ecológico y de compromiso social.

—¿Cómo comenzaste a realizar estos proyectos?

—Son muchas las razones, yo empecé hace 21 años a viajar por un montón de países y al principio sólo me iba de viaje con la idea de pasarla bien y conocer lugares nuevos. Así pude sumar herramientas para desarrollar mi vida a gusto. Estuve así mucho tiempo y la pasé espectacular. Pero en un momento sentí que precisaba servir para algo y allí empecé con pequeñas acciones para poder colaborar por ejemplo con chicos de la calle y me fui animando a exponerme en diferentes ámbitos sociales. Estuve en escuelas de campo y en comunidades aborígenes, y hace diez años me empecé a interesar en el medioambiente.

—¿Qué mensaje te interesa transmitir respecto al ambiente?

—En los últimos diez años me fui interiorizando sobre temas como energías alternativas, cambio climático y búsqueda de alternativas al desarrollo. Me eduqué y me contacté y hoy en día lo más importante que hago es entregar un mensaje de transformación para generar una mejor versión de uno mismo, porque ser exitoso es hacer lo que uno le gusta y sumarle un propósito para así dejar un mundo un poco mejor. Creo que eso va de la mano con la sustentabilidad y ahí todos podemos hacer mucho: desde colocar paneles solares —que valen plata, pero también gastamos mucho en la electricidad— hasta movilizarnos de otra forma y alimentarnos de otra manera. Es importante que comencemos a tener nuestros huertos orgánicos y una alimentación más sana.

—¿Cómo es la gira que estás haciendo ahora?

—Lo que vengo haciendo es una gira a nivel nacional en una moto que tiene una celda de hidrógeno, o sea que funciona con gasolina pero contamina mucho menos y además ahorro hasta un 30 por ciento de combustible. Es fácil de hacer, se puede copiar de internet, todos pueden acceder a esa tecnología. Así todos podemos hacer algo para reconocer nuestros recursos disponibles, hay mucha tecnología ahora. Cualquier vehículo se puede convertir a electricidad, y cambios así están ocurriendo en todas las áreas de la vida.

—También escribiste un libro...

—Tengo una autobiografía que vendo en formato pdf, yo no soy escritor ni maestro de nada, pero ahí comparto mi experiencia personal porque escribo cosas con las cuáles la gente puede sentirse identificada. Si alguien no puede comprar el libro lo regalo, es parte de la magia porque no estoy detrás de algo financiero.

—¿Cómo es la historia de la moto a hidrógeno que usás?

—La moto me la compré en Puerto Madryn, pero yo ahora vivo en California. Hace un año me enamoré de la moto y la compré normal, al sistema de hidrógeno me lo traje de Los Angeles. Si bien el vehículo no es híbrido ni funciona solo a hidrógeno, permite maximizar la capacidad de explosión del combustible fósil, por lo que contamina mucho menos y maximiza su autonomía.

—¿Te parece que existe más conciencia ambiental que antes?

—Sí, creo que si, en todos lados todo el tiempo veo más y más interés por hacer algo más sano para el medioambiente, y a eso lo motorizan las nuevas generaciones. Pero también estoy consciente de que los chicos no van a poder hacer nada al ritmo que venimos destruyendo el planeta, ellos están dispuestos a defender el ambiente pero cuando sean adultos ya habrá demasiada degradación a este ritmo. Es hora de cambiar ya.

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