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Domingo 24 de Junio de 2012

Una maniobra brutal que muestra miopía

La destitución de Lugo sólo puede calificarse como una maniobra brutal. Aún si se cumplió con la Constitución—cosa que deberán revisar los tribunales internacionales a los que recurriría Lugo—...

La destitución de Lugo sólo puede calificarse como una maniobra brutal. Aún si se cumplió con la Constitución—cosa que deberán revisar los tribunales internacionales a los que recurriría Lugo— este juicio sumarísimo de un presidente daña a Paraguay casi como un golpe cuartelero.

Conviene explicar que sin el apoyo decidido del hasta hace una semana oficialista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) la destitución no hubiera sido posible. Paraguay tuvo en el liberalismo radical a la única estructura política capaz de hacerle oposición a la dictadura de Stroessner. Sufrió por eso la persecución más feroz. En 2008 llegó al poder en alianza con Lugo. Ahora, vergonzosamente, el liberalismo se asocia con los colorados para voltear a su ex aliado. Lugo fue el primer presidente no colorado desde la guerra civil de los años 40 que llevó al poder a Stroessner. Nada menos.

A inicios del siglo XX, el liberalismo modernizó Paraguay, conjugando democracia y economía de mercado. La dictadura de Stroessner terminó con esa feliz combinación. No sólo eso: la oligarquía colorada se apropió de las tierras fértiles que tenía el Estado, causando en gran medida el problema social que tiene hoy Paraguay (la tierra está en manos de un 2 por ciento de la población).

Un país que sólo tiene viabilidad económica (legal) con en el campo —gracias a la soja y la ganadería creció 14,5 por ciento en 2011— debería tener un tejido social de chacareros, no a un campesinado pobrísimo que contrasta en su infinita miseria con esa añeja oligarquía dueña "de todo". Este anacronismo es la causa última de la destitución de Lugo, quien en sus años en el poder nunca pudo cumplir con la prometida reforma agraria. El suyo fue un reformismo moderado, pero frustrado. Es evidente que igual molestaba. Si en el futuro al Paraguay le nace un Chávez o un Evo Morales, esta miope oligarquía no tendrá derecho a la queja. Los liberales tampoco.

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