Escenario
Viernes 02 de Diciembre de 2016

Una joyita con aires a despedida

Los Rolling Stones no hubiesen existido sin el blues. Pero los viejos bluesmen negros, desde Muddy Waters hasta Robert Johnson, jamás hubiesen obtenido su merecido reconocimiento si no fuera por Los Rolling Stones. Pocos grupos han honrado tanto sus influencias como los Stones, y pocos músicos como Jagger y Richards se han encargado de difundir y machacar, aun cuando eran unos pibes, el nombre de sus ídolos. Por eso no es extraño que ahora regresen con un disco enteramente dedicado a versiones de blues. "Blue & Lonesome" puede ser tildado de "disco express". Y no dejaría de ser cierto. Pero pocos podrían acercarse al género con la autoridad y la personalidad de los Stones. Además ahora la banda cuenta años como para transmitir esas letras oscuras y ajadas de los blues mejor incluso que en el pasado. "Blue & Lonesome" es una suerte de souvenir lujoso, el documento de una estirpe irrepetible: son los ecos de aquellos Stones de joyas como "Love In Vain" (de 1969), "I Got The Blues" (1971) o "Black Limousine" (1981), en un viaje a una foto en blanco y negro a sus primeros años, y con la ventaja del camino recorrido. La voz y la armónica de Jagger se llevan puesto este disco, con un sentimiento y un talento que dejan su huella en temas como "Just Your Fool", "Blue And Lonesome", "Everybody Knows About My Good Thing" o "Little Rain". Y cuando las guitarras de Keith Richards y Ronnie Wood se entrelazan con la armónica de Jagger uno recuerda por qué (como si se necesitara recordarlo) los Stones se convirtieron en una marca registrada. Más allá del título, también hay algo triste en "Blue & Lonesome", y es un aire a despedida. Es como si los Stones cerraran un círculo virtuoso volviendo a sus raíces, reafirmando su identidad en el final de su carrera.

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