Violencia de género
Jueves 04 de Agosto de 2016

Una joven fue secuestrada, golpeada y tirada a una zanja

Había hecho 36 denuncias por violencia de género contra su ex marido, quien, tras haber sido condenado, recuperó la libertad

Ni las 36 denuncias por violencia de género hechas contra su ex marido, ni la sentencia a tres años de prisión que a ese mismo hombre le dictó el juez y ni siquiera una custodia policial permanente, bastaron para evitar que Jessica Balmaceda, de 29 años, fuera secuestrada, golpeada y arrojada a una zanja desde un auto en movimiento. La chica, que pudo accionar el botón de pánico y fue auxiliada por vecinos hasta que llegó un móvil del Comando Radioeléctrico, terminó en el Heca y luego regresó junto a sus cuatro hijos, "muy golpeada física y anímicamente". Ahora, incluso con la presencia de una mujer policía dentro de su propia casa.

La fiscal de delitos sexuales y violencia de género, Raquel Almada, aseguró que se siguen "varias líneas de investigación". Pero el hecho que parece clave es que el hombre que la viene golpeando desde hace largos años, Néstor Fabián Anchával, pese a haber sido condenado por la Justicia en primera instancia en mayo último, recuperó la libertad hace un mes.

El nuevo hecho ocurrió el martes, cerca de las 20.20, cuando Jessica avisó al móvil policial apostado frente al edificio de zona oeste donde vive que saldría a realizar un mandado. La policía se dio por enterada, pero nadie de la fuerza estimó prudente seguirla o mantener contacto visual con ella, pese a que en días previos la chica había denunciado nuevas amenazas e intimidaciones.

De hecho, la fiscal contó ayer que la semana pasada la mujer ya había alertado sobre que un presunto vendedor (paquetero) le había tocado el timbre de su casa para ofrecerle algo y, ante su negativa a abrirle, le había comenzado a patear violentamente la puerta. Al salir más tarde encontró una pintada con la sobrecogedora frase de "Te tengo".

Varios avisos. Quien sigue de cerca todo el hostigamiento que vive Jessica es Nora Giacometto, militante en la organización Ampliando Derechos, a la que también pertenece ahora la víctima.

Justamente por eso, Giacometto recordó que, además, tanto la chica como ella denunciaron la semana pasada ante la fiscalía que un automóvil sospechoso rondaba por la zona y había incluso seguido a Jessica. Pero la investigación "no salió disparada para ese lado", a pesar de que las agresiones de Anchával sobre su ex mujer ya se habían concretado otras veces a través de una "red" de terceros: conocidos, cómplices o simples matones.

Y así fue como el martes a la noche Jessica partió sola hacia la carnicería, sin que la policía requerida por la Fiscalía como "custodia de 24 horas" al Ministerio de Seguridad provincial encontrara nada raro o al menos peligroso en que ese trayecto no fuera monitoreado.

Apenas había hecho algunos pasos por otra salida del complejo de departamentos donde vive cuando un hombre se abalanzó sobre ella y la golpeó en la nuca.

Siempre según la fiscal, la chica relató después (en una "declaración preliminar" dado su estado de "nerviosismo") que había activado el botón de pánico por primera vez "de inmediato", es decir, apenas la introdujeron al auto donde había otros tres hombres, y luego volvió a pulsarlo varias veces mientras la mantenían con la "cabeza gacha".

La saga habrá durado entre 20 minutos y media hora. Y cuando Jessica les advirtió a sus captores que gracias al botón de pánico serían rápidamente perseguidos por la policía, los hombres resolvieron arrojarla del auto en movimiento, lo que le causó nuevas lesiones.

Enseguida un grupo de vecinos se acercó a socorrerla (ver aparte) y luego llegó un móvil del Comando alertado por el 911, central a la que había llegado la señal de alerta emitida por el botón de pánico.

La chica terminó en el Heca con traumatismo de cráneo y en "estado de shock", aunque poco después pudo referir que había visto con claridad a su atacante (el hombre que la arrastró dentro del auto) y estaría en condiciones de reconocerlo, aunque a los otros tres no había logrado verlos con claridad.

Almada adelantó ayer que ya se avanzaba con "varias medidas de investigación", las que declinó precisar para no entorpecer la pesquisa, aunque confió en que se cuenta con la descripción del auto y el primer atacante de Jessica.

Además dijo que pidió "informes sobre el desarrollo de la custodia policial permanente" que había solicitado para proteger a la chica, máxime después de que Anchával quedara en libertad hace un mes, tras apelar su condena a tres años de cárcel durante el primer juicio oral por violencia de género en Santa Fe.

"¿No sería más fácil directamente citar al agresor de Jéssica, que lleva una vida marcada cruelmente por la persecución de este hombre y de gente cómplice?", se preguntó Giacometto.

También recordó que "esto no es vida" ni para Jessica ni para sus hijos de 12, 11, 8 y 5 años, los "mejores testigos y víctimas de lo que pasa y que vienen sufriendo desde hace al menos seis años".

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