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Miércoles 23 de Noviembre de 2016

Una joven duerme en un hospital con su hijo para escapar de su ex

Una mujer de 24 años duerme todos las noches junto a su pequeño hijo sentada en las sillas de la sala de espera de un hospital de Tucumán para evitar que su pareja la golpee.

Una mujer de 24 años duerme todos las noches junto a su pequeño hijo sentada en las sillas de la sala de espera de un hospital de Tucumán para evitar que su pareja la golpee.

La mujer, identificada sólo como "J", de 24 años, desde mayo vive en un infierno de agresiones, amenazas y paranoia al que la arrastró su ex esposo, según consta en las nueve denuncias que hizo contra él.

Gracias a todas sus acusaciones, según contó, logró tener una consigna policial y una orden de prohibición de acercamiento contra el agresor. Sin embargo, la primera medida sólo duró dos meses y la segunda es violada por el hombre cada vez que tiene ganas "o se droga o emborracha".

Caso Lizárraga. "J" no quiere transitar el trágico final de Claudia Lizárraga, la mujer de 42 años que durante dos décadas denunció las agresiones de su ex y lo máximo que consiguió fue una tapia con la que dividió la casa. Su ex marido, Víctor Hugo Argañaraz, la mató a puñaladas el 18 de octubre en la plaza de barrio Jardín, en Tucumán.

"J" comenzó una relación con el hombre en diciembre de 2012.

Pese a que él siempre la agredió, vivieron juntos hasta el 30 de mayo de 2015, cuando él abandonó la casa dejando atrás a "J" y a su hijo recién nacido..

"El 29 de mayo de este año yo había vuelto de vender cosas dulces, que es a lo que me dedicaba. Sentí una patada en la puerta. Era él. Estaba drogado y borracho. Me tomó de los pelos y me dijo «hija de puta, te voy a matar». Después me hizo dar la cara contra la pared", relató. "J" estaba con sus padres y su hijo. Como su padre -quien murió hace un mes- no podía enfrentar al agresor porque tenía una pierna amputada, su madre le hizo frente. "Mi mamá gritó y él me soltó, pero de inmediato sacó un revólver y disparó dos veces hacia el techo. Después la miró a mi mamá y le dijo que iba a ser mujer muerta. Antes le pegó a mi papá, que tenía a nuestro hijo en brazos, y se llevó mis documentos, que estaban en la mesa", dijo.

Ese día, "J" presentó la primera de las nueve denuncias, repartidas entre la policía y distintas fiscalías. Sin embargo, las amenazas no cesaron. Apenas se calmaron cuando la Justicia destinó un efectivo policial a la puerta de su casa.

El ataque más violento. El episodio más violento que sufrió desde entonces ocurrió el 11 de este mes. "Volvíamos con mi mamá de la calle. Cuando íbamos por el pasillo escucho su voz diciendo «¡así te quería pillar, hija de puta!». Cuando me di vuelta vi que estaba con su actual pareja. Mi hijo empezó a llorar de miedo y esa mujer le pegó. El, en vez de decirle algo por pegarle al nene, que también es su hijo, le pegó a mi mamá una patada en la pierna en la que tiene problemas por su diabetes. Se iba en sangre", lamentó. Por eso, de lunes a domingo toma a su hijo y se va a dormir en las sillas de la sala espera de un hospital, que no se menciona por motivos de seguridad.

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