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Domingo 31 de Julio de 2016

Una isla atesora el primer diálogo religioso entre indios y europeos

Las paredes de las innumerables cuevas de la isla de Mona revelan inscripciones y grabados con la esencia de la fe de unos y otros.

La isla de Mona, a unos 66 kilómetros al oeste de Puerto Rico, productora de yuca, fuente de agua potable y punto clave para el comercio con La Española (la actual República Dominicana y Haití), era también un importante lugar religioso para las comunidades indígenas de la zona. Allí hay un complicado entramado de cuevas cuyas paredes están llenas de miles de inscripciones, y algunas datan de varios siglos antes de la llegada de los europeos.

En la cueva número 18, los dibujos indígenas se mezclan con trazos hechos por europeos. Allí esta la firma de Francisco Alegre (quien llegó a Puerto Rico en 1530 y terminó convirtiéndose en una prominente figura de San Juan) junto a cruces e inscripciones con frases como "Dios te perdone", o "Verbum caro factum est" (El verbo se hizo carne).

Los dibujos de los indígenas están hechos a la altura de ellos, y la de los españoles más arriba, acorde con la estatura europea de la época. "Nos llamó la atención que no están superpuestos, lo que demuestra respeto y compromiso", dijo a BBC Mundo Jago Cooper, uno de los principales investigadores del estudio y experto en América del Museo Británico de Londres.

La hipótesis de que los europeos hayan encontrado estas cuevas solos es remota. "Para llegar hay que escalar un empinado acantilado y apretujarse para pasar por una entrada", dijo Cooper. Por lo que los expertos consideran que los conquistadores fueron invitados a este lugar sagrado por los indígenas.

Una de las primeras hipótesis fue que la iconografía cristiana la pudieron haber hecho indígenas cristianizados. Pero al hacer estudios de caligrafía, la hipótesis de que estos grabados lo hicieran europeos representando sus valores espirituales cobró fuerza. "Esto muestra un diálogo, un encuentro, que ocurrió en tiempo real", señaló Cooper. "Sabemos que (los europeos) estuvieron ahí y reflexionaron al respecto".

En las cuevas hay miles de dibujos de indígenas. Muchos de ellos fueron hechos siglos antes de la llegada de los conquistadores. "Tuvieron que haberse impresionado por estas obras de arte de los indígenas y pensado en cómo lo que veían encajaba con su entendimiento sobre estas personas. Vas a este sitio y piensas que esto es como una iglesia; los indígenas están diciendo «este es nuestro trabajo, este es nuestro templo»", agrega Cooper.

El experto considera que estos dibujos son una evidencia de que hace unos 500 años hubo un intercambio de espiritualidad.

Cooper asegura no haber visto un diálogo así en otras partes de la región. Y para él, las inscripciones muestran tanto un nivel de aceptación como de sometimiento. "Esta investigación revela una nueva perspectiva sobre el encuentro personal entre poblaciones indígenas y las primeras generaciones de europeos en las Américas". En ese sentido, recordó que el hijo de Alegre fue uno de los primeros europeos en nacer en suelo americano.

Si bien actualmente la isla caribeña es una reserva natural deshabitada que pertenece a Puerto Rico, en su momento fue parte de una ruta clave en el viaje de Europa a América.

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