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Viernes 17 de Junio de 2016

Una huelga histórica y una represión brutal

El 25 de noviembre de 1974, la Lista Marrón de la Unión Obrera Metalúrgica, con Alberto Piccinini a la cabeza, ganó en Villa Constitución con el 64 por ciento de los votos, venciendo a la llamada "burocracia sindical" liderada a nivel nacional por Lorenzo Miguel. Pero esta primavera sindical duraría sólo cuatro meses.

El 25 de noviembre de 1974, la Lista Marrón de la Unión Obrera Metalúrgica, con Alberto Piccinini a la cabeza, ganó en Villa Constitución con el 64 por ciento de los votos, venciendo a la llamada "burocracia sindical" liderada a nivel nacional por Lorenzo Miguel. Pero esta primavera sindical duraría sólo cuatro meses.

El ministro del Interior de Isabel Perón, Alberto Rocamora, denunció un "complot subversivo destinado a paralizar el cordón industrial del Paraná". Aplicando un decreto de ese gobierno constitucional que ordenaba "aniquilar la subversión", se produjo una "invasión armada a la ciudad para mandar a la cárcel a cuanto directivo, comisión interna o delegado de base cayera en la redada", enfatizaron las víctimas.

La madrugada del 20 de marzo de 1975, una columna de un kilómetro y medio de autos y camiones invadió Villa incluyendo 105 Ford Falcon, relataron los testigos. El llamado Operativo Serpiente Roja incluyó fuerzas de policía Federal y provincial, Ejército y Gendarmería, grupos de choque de la derecha sindical, mercenarios presuntamente pagados por José Alfredo Martínez de Hoz (entonces titular de Acindar) y miembros de la Triple A. Según las denuncias, en los dormitorios de solteros de Acindar se montó el primer centro clandestino de detención.

El operativo fue resistido por los obreros con una huelga general de casi 60 días y tomas de fábricas reclamando la liberación de los detenidos. El gobierno de Isabel Perón y José López Rega no cedió.

El resultado fueron "más de 30 compañeros asesinados entre 1975 y 1976: la mitad por la Triple A y el resto por la dictadura militar, más de 300 trabajadores entre el 20 de marzo de 1975 y el 24 de marzo de 1976 conocieron la cárcel. Otros padecieron el exilio aún después de ser liberados. Más de mil metalúrgicos perdieron el empleo al finalizar la huelga y decenas de ellos debieron abandonar la ciudad amenazados por la Triple A", resumieron los sobrevivientes.

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