Escenario
Martes 21 de Junio de 2016

Una ficción que hace foco en los claroscuros domésticos

"Silencios de familia" invita al debate con sentido del humor. Logradas actuaciones de Adrián Suar, Julieta Díaz y Florencia Bertotti.

Los enredos de familia siempre son bienvenidos a la hora de hacer una comedia televisiva. Adrián Suar lo sabe muy bien. Lo comprobó con "Solamente vos" junto a Natalia Oreiro hace tres temporadas y tan mal no le fue. Ahora, con "Silencios de familia", el mandamás de El Trece y Pol-ka regresó a la pantalla chica para sortear un triángulo amoroso tan complejo como disparatado, con Julieta Díaz y Florencia Bertotti. A lo largo de los dos primeros capítulos, la ficción semanal que se emite los domingos a las 22 por Canal 3 hurga en los claroscuros de una familia y le imprime un tono lo suficientemente distendido como para sortear las situaciones dramáticas con una sonrisa.╠

Los Diamante tienen problemas domésticos como muchos de los que los ven por tevé. Miguel (Suar) es un dentista responsable, casado con Elisa (Díaz), que está a full con un emprendimiento gastronómico. El ámbito familiar convive con el laboral, porque todo transcurre en las mismas cuatro paredes, donde juegan lo suyo sus tres hijos: Lara, de 19 años (Eugenia Aguilar); Tobi, de 18 (Lucas García) y Mía, de 15 (Agustina Cabo). Encima la mamá de Miguel es alcohólica (Marilú Marini) y Elisa tiene un hermano vago y chanta (Fabián Vena) y una aliada, su hermana Daniela (Gloria Carrá), que de sencilla tiene poco y nada.

Pero todo se complica cuando aparece la cándida Fabiana (Bertotti), quien llega un día como paciente de Miguel y de repente Elisa la contrata como ayudante de cocina. Fabiana comenzará a idealizar a la familia Diamante, por carencias propias en ese aspecto, y Miguel comienza a enamorarse perdidamente de esta jovencita, quizá por encontrar en ella la frescura y la inocencia que perdió él pero mucho más su relación de pareja.╠

La terapia familiar es otro ámbito clave en esta ficción. Porque allí los hijos cuentan sus insatisfacciones y las falencias del vínculo con sus padres, y Elisa confiesa abiertamente la falta de frecuencia sexual en la pareja.

El segundo capítulo fue mucho más divertido que el primero y pese a que tuvo menos rating que el debut mostró más claramente el mix de drama y comedia que plantea el texto de Javier Daulte.

Lo mejor de esta ficción dirigida por Daniel Barone es que invita al debate hogareño para romper los silencios de familia de los domingos a la noche.

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