Edición Impresa
Domingo 13 de Diciembre de 2015

Una excursión al cerebro

La vida secreta de la mente es el primer libro de Mariano Sigman, doctor en neurociencia, investigador y divulgador científico. Un trabajo que ayuda a entender cómo y por qué sentimos, pensamos y actuamos.

Abróchense los cinturones. Mariano Sigman acaba de publicar su libro La vida secreta de la mente, una propuesta estimulante y algo vertiginosa que invita a recorrer, por acá, por allá y hasta el infinito los caminos de los pensamientos, las sensaciones y las decisiones. En esta aventura también hay stops. Momentos para sentarse al lado de la carretera ... incluso para volver sobre lo visto, y ver más, o distinto.
  La excursión —así la define el propio autor— empezó a gestarse hace años. Y como toda marcha larga está llena de anécdotas, aprendizajes, curiosidades, y por qué no, revelaciones.
  Pero ¿quién es Mariano Sigman? Resulta que el hombre es tantas cosas a la vez que es mejor preguntárselo a él. “Alguien me describió como renacentista, y eso me gusta”, dice en diálogo con Más desde Buenos Aires. Sus vocaciones múltiples, su pasión por la cultura, el pensamiento, las ideas, la ciencia, la educación, el conocimiento, el arte, y su tendencia a la ruptura, explican tal definición. De todos modos en la solapa de su libro se anuncia que Mariano Sigman obtuvo su doctorado en neurociencia en Nueva York, que fue investigador en París, que es un referente en neurociencia de las decisiones, en neurociencia y educación, en neurociencia de la comunicación humana. Dice, además, que es uno de los directores del Human Brain Project, que trabajó con magos, cocineros, ajedrecistas, músicos y artistas plásticos para relacionar la neurociencia con distintos aspectos de la cultura.
  La vida secreta de la mente aparece en las librerías argentinas en un momento en el que los libros dedicados a entender algo más del cerebro tienen sus mesas propias, y hasta en los supermercados se ganaron la punta de góndola. Sin pausa, el autor se apura en mencionar que este trabajo tiene mucho tiempo en la cocina y que es apenas una casualidad que vea la luz ahora. “Me siento afuera de la moda”, manifiesta, y agrega: “Para mí el libro fue una especie de compulsión. Hacía 15 años que venía trabajando en esto hasta que dentro mío hubo una válvula de escape, algo que no aguantaba más”.
  “En los distintos capítulos abarco aspectos que lindan con la ciencias sociales e incluso hay una indagación bastante psicológica”, dice.
  Así se suceden “El origen del pensamiento; el contorno de la realidad; la máquina que construye la realidad; los viajes de la conciencia; el cerebro siempre se transforma; cerebros educados”. Episodios que pueden leerse en ese orden, o de atrás para adelante, o como al pasajero más le guste.
  “En mi libro elegí ver al cerebro desde donde empieza a tomar forma el pensamiento. Y a partir de allí tomo muchas cosas de diversas disciplinas, y eso define de algún modo lo que hago”.
  Sigman admite —con orgullo, por qué no— que el viaje que lo trajo hasta acá fue sumamente nutritivo y que como en todo proceso de crecimiento los factores que influyeron no vienen de un solo lado. “Encasillar es lo que menos me gusta”.
  Al punto de que en su vida personal no se conforma con tantos condimentos, y va por más. “Me entusiasman los desafíos, y creo en el poder de la motivación. Tengo una vida cargadísima, pero hace tiempo que quería empezar canto, porque canto muy mal. Tenía ganas de cantar una canción, de sentirlo yo, de disfrutarlo. Así que le dediqué esfuerzo y fue muy interesante porque sigo cantando mal pero mejoré", admite.  
     "Estoy orgulloso de poder mostrar, en carne propia, que uno puede superarse en aquellos dominios en los que parece que uno está condenado a ser malo”, cuenta (aunque se niega a entonar el arroz con leche). Sigman se pone como ejemplo de lo divertido que puede ser cruzar las barreras mentales del no.
  Lo neurocientífico está presente en todo el libro, pero vale mencionar que hay, de verdad, mucho más (y eso no es poco) en las páginas de La vida secreta de la mente. Incluso varios capítulos están dedicados a ligar la psicología y la neurociencia, a demostrar que su relación existe desde hace siglos, que no hay nada nuevo pero que todo puede ser novedoso de acuerdo a la lupa con la que se mire.
  Los estigmas, los prejuicios, la confianza y la falta de ella, las corazonadas, el peso del inconsciente. Sobre muchos de estos temas habla el autor a través de su libro en el que destierra algunos preconceptos, o modos de pensar, que no sólo no nos suman nada  sino que a veces nos perjudican. “Alguien puede pensar que el libro es de autoayuda, no lo sé, pero en todo caso, ¡qué tiene de malo!. Si alguien lo lee y se siente bien, o se siente mejor, para mí es genial”, comenta.
  Hay mucha información en esta propuesta de editorial Debate, y Sigman dice que es cierto y que está bien. “Cuanto más sabemos es más fácil encarar un montón de cosas. Los seres humanos somos muy testarudos, la confianza es muy testaruda, y sobre pequeños datos adquirimos certezas que muchas veces se transforman en prejuicios. Así que abrir la cabeza también fue parte de la idea. Y acercar información —que puede parecer muy encriptada— a la vida cotidiana".  
    Que el lector se entusiasme y se ponga a indagar requiere cierto esfuerzo.  "Puede ser, mínimo, pero si, no es una novela que empieza y termina. Lo mejor que tiene La vida secreta de la mente es que podés dejarlo en la mesita de luz y se puede volver todas las veces que se quiera”.

Comentarios