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Martes 24 de Mayo de 2011

Una elección, cinco conclusiones

Binner se consagró en las elecciones internas del domingo pasado como el gran elector de la provincia. Impuso contra viento y marea, contra todas las encuestas de principio de año, la candidatura a gobernador de Antonio Bonfatti.

1. El gran elector. Binner se consagró en las elecciones internas del domingo pasado como el gran elector de la provincia. Impuso contra viento y marea, contra todas las encuestas de principio de año, la candidatura a gobernador de Antonio Bonfatti. Binner jugó al todo o nada, y terminó ganando todo. Logró pasarle parte de su popularidad a su delfín, y con eso le alcanzó para derrotar principalmente a su histórico rival en el propio socialismo, Rubén Giustiniani, que quedó en una situación política agonizante. A costa de millones de pesos de campaña la gente que respalda a este gobierno provincial finalmente entendió la ecuación matemática Bonfatti = Binner, y terminó votándola (cosechó el 44% dentro del Frente Progresista).

2. El resurgimiento K. Agustín Rossi se impuso en la interna del PJ con el 39% de los sufragios producto de su perseverante militancia (hace tan sólo tres años sufrió un escrache de una patota de productores agropecuarios que rodearon su domicilio particular con sus camionetas cuatro por cuatro), pero principalmente como reflejo del repunte del gobierno nacional en la consideración pública. Se abren varias incógnitas de cara a las elecciones generales del 24 de julio: ¿Cristina asumirá la pelea electoral de Rossi como propia? ¿Se involucrará de lleno en la campaña santafesina o sólo vendrá a un acto para cumplir con su candidato? ¿A pocos meses de las elecciones nacionales jugará su crédito político en unos comicios a gobernador con final incierto? ¿Podrá Rossi retener los 203.000 votos que cosechó su rival interno Omar Perotti, parte de cuyo electorado no parece tener un perfil que sintonice con el gobierno nacional? De todo esto, en parte, dependerá el resultado de los comicios a gobernador del 24 de julio.

3. De chistes y palomitas. Miguel Del Sel, por el PRO en una alianza con el duhaldismo, fue una de las sorpresas de las internas abiertas de anteayer. Sin conocer a fondo los temas que incumben a un gobernador, sin ofrecer una propuesta más allá de generalidades (“Quiero devolverles la alegría a los santafesinos”, es su frase de cabecera) y con un discurso por momento antisistema ("La gente no cree en los políticos", repite) cosechó un caudal importante de sufragios (235.000) que lo ubican en una situación expectante para las elecciones generales. Esta versión populista del PRO, cuando en Capital funciona como un típico partido liberal, tuvo su mejor performance en los barrios más pobres de Rosario y de la ciudad de Santa Fe, y en algunos pueblos del interior. La incógnita: ¿el midachi llegó al techo de sus votos o puede crecer más en las generales del 24 de julio? Un dato al margen: este nuevo sistema de boleta única y la ensalada de candidatos que indefectiblemente se arma en las internas (muchos de ellos con poco nivel de conocimiento en la población) son un sabroso caldo de cultivo para la aparición de personajes con cierto grado de fama. Y no sólo es el caso del humorista Del Sel, sino también del ex jugador canalla Aldo Pedro Poy, que se tiró de "palomita" y salió segundo con su lista de concejales dentro del Frente Progresista. Mario Zanabria, Tito y Pelusa, y Amalia Granata deberían tomar nota de este ¿nuevo? dato de la realidad.

4. El gobernador que no fue. Miguel Lifschitz ratificó este domingo que al menos para el electorado del departamento Rosario era el mejor candidato a gobernador que podía ofrecer hoy el Frente Progresista: cosechó el 82 por ciento en su interna como postulante a senador (277.000 votos), pero Binner prefirió bendecir a su mano derecha, Bonfatti, y quedó relegado. De ganar en los comicios de julio Lifschitz se consagrará legislador provincial, un cargo para el que está realmente sobreperfilado. Algunos de sus allegados ya comentan por lo bajo que su plan es ocupar esa banca sólo dos de los cuatro años (Clara García es quien lo reemplazaría ya que está como suplente). Es que Lifschitz ya programa para el 2013 ser candidato a diputado nacional, y así quedar nuevamente perfilado para intentar ser candidato a gobernador en el 2015. Pero por ahora todo esto es pura ciencia ficción.

5. La más votada. Y María Eugenia Bielsa es la Lifschitz del peronismo. Demostró que es la figura más popular que tiene el PJ rosarino, pero en esta interna fue para un cargo menor: precandidata a diputada provincial. Y las urnas hablaron: se consagró como la postulante más votada de toda la elección (superó en cantidad de sufragios a Bonfatti, Rossi y Del Sel). A nivel provincial obtuvo 303.000 votos, la
mitad de esa cosecha la hizo en el departamento Rosario. Desde ya, que la actual concejala era la dirigente más competitiva que podría haber tenido el PJ para pelear la Intendencia de Rosario, un distrito esquivo para el peronismo. Sólo María Eugenia Bielsa sabe por qué al final nunca se decide a dar el salto político, nunca termina de levantar el perfil para pelear en otras ligas. En 2005 ya había rechazado el ofrecimiento del entonces presidente Néstor Kirchner de encabezar la lista de diputados nacionales del PJ. Ese casillero fue finalmente ocupado por Agustín Rossi, lo que le permitió saltar casi sin proponérselo al gran escenario de la política provincial y nacional. Un claro ejemplo de otra de las grandes oportunidades no aprovechadas por María Eugenia Bielsa.

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