Edición Impresa
Sábado 01 de Junio de 2013

Una despedida para Elsa Bornemann tan grande como un elefante

Por Claudia Martínez / La autora de "Un elefante ocupa mucho espacio" inauguró la moda de los libros de terror y de amor para los chicos

Un elefante para una despedida.

Un elefante para homenajear a tus libros que guardamos encendidos en nuestra biblioteca .

Un elefante que conversa con un delfín mientras bulle tinke tinke y salta con canguros al toque de un grendelín o un mago Bilembambudín

Un elefante para cuidar a esos terribles queridos monstruos, que piden socorro para no enamorarse, ni tener corazonadas de amores disparatados con esa encantadora Lisa de los paraguas bajo el sol de noche a la luna en punto.

Un elefante para que las olas no envuelvan al niño y lo desmaravillen.

Un elefante para soplar a mil grullas por los cielos de Hiroshima. Y de su largo andar, las grullas regresan para contar que en cada puma llevan una palabra de Elsa y que sus alas están llenas de historias para no olvidar. Elsa emprendió vuelo con ellas, quizás para seguir contando.

"Vive en un libro de cuentos;/lo abro y me meto en él/todas las noches la encuentro/en su casa de papel" (de "El libro de los chicos enamorados").

Elsa es una de las escritoras más prolíficas de la literatura infantil de nuestro país, con una escritura de calidad, hondura, humanismo, que nunca perdió vigencia. Supo aunar inteligencia y audacia, conquistó a los niños tratándolos como verdaderos lectores, con respeto, y aportando una fantasía sin límite.

Inauguró algo que no existía en la literatura infantil, que fue la moda de los libros de terror. Pero también de amor. "El libro de los chicos enamorados", que formó parte de los Cinco Mejores Libros escritos en Castellano, según el Banco del Libro de Caracas, Venezuela.

Su escritura no eludía la realidad, a veces triste y dolorosa, que también forma parte de la vida infantil. Escribía cuentos irreverentes, poco solemnes, políticamente incorrectos para las pautas de la época, como Un elefante ocupa mucho espacio.

En 1976, este libro la ubicó en Lista de Honor del Premio Internacional "Hans Christian Andersen" galardón otorgado por IBBY por primera vez para un escritor argentino al considerárselo un ejemplo de literatura con importancia internacional.

Decreto. Al año siguiente, mediante un decreto, la dictadura del general Videla prohibió la circulación de este libro y el secuestro de todos los ejemplares, argumentando que "defendía el derecho de huelga". Y fue por esto que censuraron el libro de Elsa: "Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente".

Sí, Elsa Bornemann pasó a ser autora censurada de la dictadura por un libro premiado internacionalmente, una ironía más de la bestialidad absurda de esos mandones, domadores de circo.

En una entrevista que le hiciera Gabriela Guebel y Claudia Feld, para la revista Palabra Abierta (1988 - Secretaría de Educación de Buenos Aires) Elsa recuerda el momento de la censura: "La evaluación que hago años después y, leyendo el decreto, es que la gente creyó que era por el primer cuento, que habla de la huelga. Yo lo escribí entre los años 72 y 75, cuando la huelga era un derecho de los trabajadores, e incluso la primera edición salió bajo gobierno democrático. Pero los quince cuentos tienen que ver con la justicia. Entonces, sabiendo todo lo que pasó, llego a la conclusión de que mi libro era intolerable para determinado grupo que estaba al mando en nuestro país: estaba prohibida la paz, la solidaridad; se instaló la fuerza de los contravalores o disvalores".

Enseñanza. En 2001 la entrevista Roberto Sotelo para la revista Imaginaria preguntando sobre la censura, ella declara: "Eso fue verdaderamente conmovedor y probó, una vez más, que las prohibiciones no sirven para nada. Pero me gustaría que esto no quedara en lo anecdótico: existió la prohibición, el decreto, y fue una cosa muy grave y dolorosa". Aunque también recuerda una enseñanza de Dalí: "En épocas de grandes censuras hay que intentar ser más inteligentes que los censores; una vez más poner el acento en cómo contar una historia, cómo decir lo que quiero decir sin que el censor se dé cuenta".

Sin embargo, más allá de la prohibición, el éxito del libro había sido impresionante entre los lectores. Y lo sigue siendo, a tal punto que, el mismo día de su vuelo, ese cuento lo leían en todos los rincones del país, en cada escuela, miles de niños, padres y maestros, durante la Jornada Escuela, Familia y Comunidad.

Por eso, yo digo que los artistas queridos y leídos nunca se van. Cada palabra que nos hizo emocionar, sonreír, atemorizar, enamorar, corre por nosotros siempre, para defendernos de dictadores, para vivir muchas vidas, para viajar sin boleto.

La vamos a extrañar porque ....No somos irrompibles/Los cristales pueden quebrarse./A veces basta un leve golpe de abanico./Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla./Se rasgan los papeles.../Se rompen los plásticos.../Se rajan las maderas.../Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas que parecen./¿Y nosotros?/ Ah! ...Nosotros tampoco somos irrompibles (de "El libro de los chicos enamorados").

Despedida. Y entonces, vamos a despedirla como un lector manda ..."Despedida"/Y una de ellas —te quiero— aquí te escribe/(su esperanza y su fe son invencibles/por tu presencia) y ahora te despide .../¡con un montón de besos irrompibles!/(Del libro "Poemas de amor")/Y agradecerle por darnos tantos libros para caminar/Yo dibujo puentes para que me encuentres/Un puente de tela con mis acuarelas/Un puente colgante con tiza brillante/Puentes de madera con lápiz de cera/Puentes levadizos plateados, cobrizos.../ Puentes irrompibles de piedra invisibles..."(del libro "El libro de los chicos enamorados").

Gracias Elsa, hacedora de puentes, con un sol entre los ojos. Gracias Elsa por tender tantos puentes y enseñarnos a tenderlos, para que chicos y grandes y los libros puedan encontrarse.

Algunos libros para cruzar el puente y conocer la obra de Elsa Bornemann: "Lisa de los paraguas", "Sol de noche", "A la luna en punto", "Nada de tucanes", "Cuentos a salto de canguro", "Un elefante ocupa mucho espacio", "Disparatario", "Mil grullas", "Los grendelines", "Socorro diez", "Amorcito sub 14", "Niño envuelto", "No hagan olas", "Los desmaravilladores", "Corazonadas", "Cuadernos de un delfín.

Comentarios