Ovación
Miércoles 12 de Octubre de 2016

Una cuestión de códigos

El Ministerio de Seguridad nacional lanzó un código de conducta de espectadores del fútbol infantil . Y en Rosario está la campaña "Ellos sólo quieren divertirse". Todo apunta a frenar la presión adulta sobre los pequeños

Madres que se pelean entre sí a los gritos, padres que insultan al árbitro o al hijo. La postal se repite desde hace años en el fútbol infantil y se naturaliza hasta el hartazgo. Al cruce de esas reacciones salió el código de conducta de espectadores de fútbol infantil, una serie de normas tendientes a reducir los márgenes de violencia entre los adultos que miran los partidos desde la platea.

La medida está incluida en la batería de normas de la Dirección Nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación. Fue presentada oficialmente en AFA y leída por chicos de las divisiones inferiores porteñas antes de los partidos. En Rosario no se aplica este código, pero el presidente de la Asociación Rosarina de Fútbol, Mario Gianmmaría, detalló que con la intención de combatir la "violencia en el fútbol infantil y en concordancia con la Declaración de los Derechos del Niño", desde hace tres años se pone en práctica una campaña de afiches, bajo el eslogan: "Ellos sólo quieren divertirse", que acompaña medidas en favor del fútbol recreativo con los más chiquitos.

Unos 4.200 chicos de entre 6 y 11 años, de 45 clubes, juegan para esta asociación. "Las categorías iniciales, los pibitos de 6, 7 y 8 años no hacen fútbol competitivo: no hay finales ni goleadores, deben jugar todos, y eso ayudó a sacarles presión a los chiquitos. Queremos que jueguen, pero a veces cuesta aplicar estas medidas. A veces les exigimos goles, triunfos y campeonatos a nuestros chicos como si fueran profesionales", dijo Gianmaría. Y agregó: "Nos hemos encontrado con padres que sacan a los chicos de los equipos y los llevan a ligas donde los encuentros son competitivos".

Gianmmaría adelantó que volverán al ruedo con la campaña de afiches en 2017. Las frases van dirigidas a los padres ("Así te ve tu hijo cuando le gritás"), a los técnicos ("Vos sos su profe, tratalos con cariño") y a los árbitros ("Así no, son chicos, educalos").

En tanto, el código de la Nación establece diez puntos que establecen: "Hacer críticas constructivas y respetuosas en los partidos y en privado (nunca frente a otros padres, jugadores, árbitros y/o entrenadores). Alentar con un aplauso o una mirada cómplice, no con grito desmedido y/o violento. Respetar a los entrenadores y evitar dar indicaciones técnicas paralelas. No criticar ni insultar a los jugadores, padres, árbitros y entrenadores. Aceptar las decisiones de los árbitros. Permanecer fuera del campo y mantener la calma. Apoyar a los entrenadores, jugadores y árbitros y contribuir a enseñar el valor del compromiso, la conducta ética y el juego limpio. Abstenerse de cualquier comportamiento violento (causal inmediata de expulsión del evento y en caso de reincidencia, motivo de suspensión para los próximos). No se permitirán conductas contra el espíritu competitivo con entrenadores, padres, jugadores, participantes, árbitros y otros asistentes. Y colaborar para que sus clubes sean referentes en juego limpio".

Ahora sólo resta evaluar qué tan efectivas son las palabras escritas cuando de "educar" a los adultos se trata.

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