Ovación
Jueves 14 de Julio de 2016

Una copa que copa, pero menospreciada por temores

La Copa Santa Fe es una buena iniciativa. Es una competencia que les permite a clubes chicos codearse con los grandes.

La Copa Santa Fe es una buena iniciativa. Es una competencia que les permite a clubes chicos codearse con los grandes. Y hay dinero de por medio, algo que también seduce. Hubo y hay un enorme entusiasmo de la gran mayoría de los participantes, salvo en esta ciudad. Tanto Central como Newell's la miraron de reojo y con cierta bronca por el momento en el que les toca jugar, algo sabido de antemano y votado en su momento por las dirigencias cuando se lanzó la competencia. Como los dos clubes rosarinos están en plena pretemporada apostaron a equipos alternativos y ahora harían lo mismo para los clásicos. Es aquí donde aparece el quid de la cuestión. El duelo entre canallas y leprosos, algo que siempre eleva el entusiasmo de la gente, causa un llamado de atención. Ninguno de los cuerpos técnicos lo ve como una buena oportunidad de comenzar a jugarlos con mayor asiduidad, todo lo contrario. Es que en el medio de estos choques se generan situaciones complejas y un enojo enfermizo contra el que pierde. Más aún en este momento de locura y violencia extrema que se transita, sobre todo en el Parque. Hubo dos asesinatos de integrantes de la barra y tiempo atrás, en la previa al clásico, el plantel y cuerpo técnico rojinegros fueron apretados en Ricardone. Es la locura en la que se está inmerso en una sociedad futbolera enferma. Encima, a las autoridades les cuesta brindar seguridad. Newell's-Puerto San Martín contó con cerca de 500 uniformados, una cifra llamativa pero quizás necesaria por el momento en que se vive. Todo este contexto llevó a que ni uno ni otro le dieran a la copa el valor que se merece. Porque hasta ahora, los que deben brindar seguridad siguen perdiendo ese partido.

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