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Sábado 23 de Abril de 2011

Una computadora por niño, la iniciativa uruguaya que ya tiene buenos resultados

El plan digital de la República del Uruguay arrancó en 2007, pero se hizo masivo a toda la escolaridad primaria en 2009. Contempla una estrategia inclusiva para sumar a los padres al uso de las computadoras portátiles. “Descendió el ausentismo escolar”, dijo Graciela Rabajoli, del Portal Ceibal    

Desde hace algunos años la idea de generar una propuesta socioeducativa apoyándose en un proyecto que implicara aportar una computadora por alumno, motivó que varios países latinoamericanos se interesaran en este plan y algunos la pusieran en marcha de manera concreta y efectiva, tal el caso de Uruguay. A tres años de la aplicación masiva de este plan uruguayo, aseguran que si bien las “las máquinas no son mágicas”, son “muy motivadoras para los niños”, algo que ya notan “en el descenso del ausentismo escolar y hasta en la disminución de la repitencia”.

Ese proyecto nació en el seno del Instituto Tecnológico de Massachussets (MTI) de la mano del arquitecto Nicholas Negroponte, quien a través de su propuesta “Un ordenador por cada niño”, planteó la necesidad de una suerte de revolución digital para disminuir la brecha que existe en ese aspecto en las naciones menos desarrolladas.

Varios países de esta parte del continente, como Perú, Chile, Argentina —con su Plan Conectar Igualdad— han adherido a este concepto, que si bien ha recibido fuertes críticas, en algunas naciones ha pasado a ser una cuestión de Estado. Este es el caso de Uruguay, que se convirtió en el primer país sudamericano en ponerlo en marcha de manera exitosa.

Iniciativa sociocultural

En la vecina Nación, el que muchos especialistas denominan el Plan “1 a 1”, está institucionalizado como Proyecto Ceibal. Comenzó a principios de 2007 en una pequeña localidad del departamento Florida. Según la coordinadora del área de contenidos del Portal Ceibal, Graciela Rabajoli, es “un plan sociocultural” que no sólo apunta a que cada chico sea poseedor de una computadora sino a un proyecto superador donde la familia sea parte clave del mismo.

Rabajoli dialogó con  La Capital en el marco de la II Semana de la Lectura Rosario que tuvo lugar del 11 al 17 de este mes y contó su experiencia en este proyecto que, asegura, “le ha dado oportunidades a chicos que, de otra manera, no las hubiesen tenido”.

La docente, especialista en educación a distancia y coordinadora del área de contenidos del Portal Ceibal, además de asesora del plan que lleva el mismo nombre, detalló que “esto arrancó a principios del 2007 —como un proyecto de la presidencia de la República al que se sumaron numerosas agencias del gobierno y privados— y la primera escuela fue una de Cardal, en el departamento Florida, un pequeño establecimiento ubicado en una zona de producción lechera. La elección de esa escuela no fue azarosa. Primero se consideró que empezar por el interior era muy bueno. Esa zona había sido relegada y nunca se le había dado mucha importancia. En ese sentido fue un reto muy importante empezar allí y hacerlo en una pequeña localidad nos pareció que era darle importancia a toda una comunidad que tiene escuela y al lado un liceo. En ese momento eran pocos alumnos, es decir una comunidad en la que uno podía incidir de forma muy fuerte”.

Tras la decisión del gobierno de que en 2009 todas las escuelas primarias debían contar con una computadora por alumno —unas 300 mil en total— el plan se fue extendiendo en el departamento Florida y luego se hizo lo propio con el resto del país. Incluso numerosos establecimientos del sector privado adhirieron a este sistema y el plan ya comenzó a trabajar en el nivel secundario.

Máquinas a la casa

Rabajoli explica que la propuesta del Plan Ceibal es socioeducativa, cuando se la consulta sobre la manera en que comenzaron a trabajar con los chicos, los docentes y cómo se fueron integrando las familias. “El solo hecho de que los niños se lleven la máquina a su casa implica un impacto importante en la familia. Significa que el niño le enseñe a los padres, a los hermanos. En realidad los cambios que pueden darse en relación a los aprendizajes, que es lo que más les preocupa a todos, no son a corto plazo, no es una inyección que se le da a la gente y que de un día para el otro aprende por computadora. Las máquinas no son mágicas. Son mágicas en un sentido: son muy motivadoras para los niños. Y eso lo notamos en el descenso del ausentismo escolar porque los chicos quieren ir a la escuela y en algunos casos hasta disminuyó la repitencia. Esto se lo atribuyó no a que aprenden más sino a que la tecnología actúa como un arma motivadora. Para muchos era la primera cosa propia. Hubo niños que manifestaron, y lo siguen haciendo, que la computadora es una amiga, y algunos hasta han dormido con ella debajo de la almohada”, detalla enfáticamente.

Y aporta otro dato: “En principio los padres manifestaron que antes de que llegaran las máquinas había una ansiedad muy grande. Esa computadora, está en las estadísticas, en muchas casas significó la primera máquina con la que muchos chicos y familias contaron”.

—¿Cómo está estructurado el Plan Ceibal?

—Hay dos cosas que son importantes. Una es la política de generación de contenidos. El plan tiene muchas políticas porque tiene muchas patas. Es un sistema donde todo está muy ordenado. Está la parte de tecnología, donde nosotros hacemos desarrollo de software. Entonces a cada escuela se le dio la electricidad dentro del establecimiento, y se buscaron soluciones en ese aspecto a escuelas rurales, por ejemplo colocación de paneles solares. Hay todo un plan de logística que incluye el mantenimiento de las máquinas. Esa es otra pata fundamental, tan importante como el docente en la escuela.

Creatividad, videos e imágenes

—¿Se puede decir que el plan contempla integralmente la situación de aprendizaje?

—Sí. El plan no dio computadoras y quedó en eso. Por el otro lado está la formación docente y está también la creación de contenidos y el software que tienen. Este software es muy potente, constructivo, multiplataformas (pueden funcionar en Linux o en Windows), uno hace presentaciones y el otro animaciones. Y no se imagina cómo despierta la creatividad de los chicos. Incluso hasta llegaron a crear juegos con las animaciones. Por otro lado está el Portal Ceibal, el cual está diagramado de manera especial para que se vea en estas computadora. Además creamos objetos de aprendizaje digitales, recursos educativos que sean interactivos. Por ejemplo, “caza de tesoros”, que es para buscar información en la web de manera guiada. En realidad nuestra especialización es en objetos de aprendizaje. Estos pueden ser usados en varias instancias de la planificación educativa.

—¿Por ejemplo?

—Al principio, para motivar un tema, pueden ser usados como ejercitación y práctica. Pero también hay evaluaciones intermedias de lo que se va tratando. Eso va a depender de la intencionalidad pedagógica que le ponga el docente. Tratamos de ponerle algo que a los niños y adolescentes les gusta mucho, que son los videos y las imágenes. Porque ellos aprenden distinto hoy.

—¿Qué papel juegan los padres en el plan?

—El Plan Ceibal no es una experiencia educativa solamente. Es un plan de inclusión social a través de una estrategia digital y cognitiva. Pero no es solamente para los niños. Queremos ponerles muchas cosas a los padres, hasta recetas de cocina. Que encuentren allí elementos que les interesen.

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