Megacausa lavado
Lunes 24 de Octubre de 2016

Una compraventa fraudulenta desbaratada por obra del azar

Dos propiedades no quedaron en manos de la red de estafadores ya que un empleado de una escribanía detectó que el poder estaba falsificado.

"¿Así que tu suegro vende en calle Roca?", le preguntó una escribana a un joven que en mayo de 2014 trabajaba en el estudio jurídico y notarial Buffetti. El muchacho la miró azorado. Es que —según declararía un año después en Fiscalía— él habría sabido si la familia de su novia de entonces hubiese decidido vender sus propiedades de Presidente Roca y Wheelwright. "Me parece que no", le respondió. Luego la escribana le contó sobre la operación que esa misma tarde se firmaría allí merced a un poder de venta otorgado por los dueños a un tal Juan Roberto Aymo con la rúbrica del escribano Eduardo Torres.

Ante la duda el muchacho llamó a su novia, le preguntó sobre la operación y la chica le aseguró que su familia no había autorizado a nadie para vender nada. Así, analizaron el poder y el empleado sostuvo que la firma no era la de su suegro. Acto seguido, desde la escribanía llamaron al comprador, Marcelo Jaef, un contador que desde hacía más de 15 años solía hacer operaciones en ese estudio, para decirle que la venta no se iba a hacer. Entonces éste fue al estudio y se llevó la escritura.

Así, por obra del azar, se desbarató una de las operaciones atribuidas a la red de estafas inmobiliarias por las cual hay once imputados de diversos delitos. En este caso, si bien el fraude no llegó a concretarse, hay tres personas imputadas por el intento y por la falsificación de documentos a tal fin: Aymo, por fraguar un poder de venta otorgado por los dueños de las propiedades; Torres, por darle legitimidad, y Jaef por intentar comprar las casas a sabiendas de la falsedad de los papeles presentados.

Interesados. Por esos días de 2014 la familia Marelli tenía tres casas desocupadas en Presidente Roca casi esquina Wheelwright. Según consta en el legajo de la investigación de la Fiscalía de Delitos Económicos, las viviendas estaban cerradas y bastaba con prestar atención unas semanas para darse cuenta de que no había movimiento en torno a ellas. Al punto que, según declaró la hija de uno de los dueños en sede judicial, antes de esta frustrada compraventa fraudulenta habían intentado usurparlas.

Unos tres meses antes, incluso, había sonado la alarma de las propiedades y dos familiares que viven en una casa lindera fueron a ver qué había sucedido. Al asomarse para ingresar vieron un colchón y una luz encendida, por lo que se asustaron y salieron. Al llegar uno de los dueños alertado por sus familiares, se encontró en la puerta de la casa con un abogado con una carpeta que le dijo que la propiedad le pertenecía. "Mi papá le dijo que la propiedad era de él y este abogado como que se enojó, se tomó un taxi y se fue", relató la hija de la víctima.

El interés por estas propiedades se hizo evidente en mayo de 2014. Según las pruebas colectadas por la investigación, el día 19 Aymo hizo insertar al notario Torres, "con su connivencia, declaraciones falsas" de los propietarios confiriéndole un poder especial de venta y trámites administrativos a su favor.

Con ese papel, Aymo podía "ceder, vender y transferir, por el precio y la forma de pago que creyera conveniente, ya sea en forma conjunta o separada, los inmuebles de Presidente Roca Nº 8 y Nº 20 de Rosario". Para ello, según la pesquisa, falsearon los nombres de los cinco propietarios y usaron DNI apócrifos.

Con ese poder, dos días después Aymo concurrió al Archivo de Protocolos Notariales y esgrimiendo ese documento apócrifo pidió un testimonio de la escritura de los inmuebles. Finalmente, entre el 21 y el 26 de mayo, Aymo le entregó ambos documentos a Jaef quien luego fue a la escribanía Buffetti y Asociados para instrumentar la compraventa fraudulenta.

Viejo cliente. "Llega un comprador que hace 20 años que tenemos en la escribanía que se llama Jaef. Nos trae un título, todo urgente para hacer y nos trae un poder, que fui a compulsar a la escribanía de Torres y le saqué fotocopia. Llego a la escribanía con todo preparado: certificados catastrales, estaba todo bien. Entonces viene un pasante que hoy es escribano y dice que esa no era la firma de su suegro", declaró en Fiscalía una escribana del estudio notarial.

Desde Buffetti se comunicaron con su cliente para comunicarle que la operación no se realizaría y Jaef "vino corriendo y se llevó el título", agregó la escribana, y sostuvo que la operación estuvo a punto de concretarse porque los papeles parecían estar todos en regla. Por ende, si en la escribanía no hubiese trabajado en ese entonces un familiar de las víctimas, difícilmente se habría logrado desbaratar el fraude.

Mientras la familia denunciaba la situación en el Registro de la Propiedad, el estudio Buffetti hizo lo mismo en el Colegio de Escribanos. Y a partir de entonces supieron que el falso apoderado, Aymo, era un hombre conocido "por haber tenido varios problemas"; por ejemplo, "había vendido un certificado 08 con un auto robado".

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