Cartas de lectores
Jueves 13 de Octubre de 2016

Una ciudad lacerada

El 31er. Encuentro Nacional de Mujeres dejó cuantiosos daños y deterioros a la ciudad de Rosario. Los violentos, intolerantes, mejor dicho delincuentes, se ensañaron con todo lo que encontraron a su paso. No se salvaron monumentos, edificios emblemáticos e históricos, museos, escuelas, iglesias, comercios, viviendas, parques, y varias instituciones culturales y sociales. Hasta la catedral, que es el emblema de la esencia sagrada de la cristiandad de Rosario y representa a la Iglesia Católica, una de las principales hacedoras, desde sus comienzos, de la Patria argentina. Nuestra ciudad se caracteriza por ser sede de multiplicidad de eventos de todo tipo, pero nunca jamás se vio tamaño ensañamiento, por eso decimos con mucha indignación que la ciudad de Rosario fue lacerada. Algunos dijeron, con aviesas y oscuras intenciones (entre ellos periodistas), que el rezo de unos jóvenes en la escalinata de la catedral fue una provocación. Para eso, les aclaro que la oración es el mayor acto de amor hacia Dios, como lo dice siempre el Papa Francisco, y es válido para cualquier religión. Por eso se realiza, con rezos y cantos, multitudinarias peregrinaciones, no sólo en el país, sino en todo el mundo cristiano. Las organizadoras del encuentro, en una actitud insensata, se lavaron las manos eludiendo toda responsabilidad. Más aún, en una actitud insólita, denunciaron la represión de la policía como dejando entrever que la policía no debía actuar y dejar zona liberada para que estos grupos de inadaptados, usando sus bombas molotov, quemaran la catedral. En cualquier ciudad seria del mundo se hubiese actuado con mucho más rigor y ya estarían condenados y en la cárcel. Lamentablemente, los altos y dignísimos valores en defensa de la mujer tratados en este encuentro, se minimizan frente a tanta violencia y daños. Rosario las recibió con lo brazos abiertos y las cobijó de la mejor manera, pero hoy está indignada y lacerada

DNI 6.347.664


Comentarios