Edición Impresa
Domingo 01 de Junio de 2014

Una ciudad federal

El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, bailando un chamamé con la intendenta Mónica Fein en barrio Las Flores (el domingo pasado), y la confirmación de que bajó a la mitad la cantidad de heridos en hechos violentos en Rosario (hoy).

La semana empezó con una inédita postal y terminó con otra de similares características. El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, bailando un chamamé con la intendenta Mónica Fein en barrio Las Flores (el domingo pasado), y la confirmación de que bajó a la mitad la cantidad de heridos en hechos violentos en Rosario (hoy).

   El baile se dio en la plaza Itatí, a no más de cuarenta metros de donde hace dos años se desbarató un kiosco de drogas. Ahí, Berni recibió elogios de vecinos que vivían encerrados en medio de una zona de guerra entre bandas narco. Para ellos fue el mejor festejo de un 25 de Mayo en décadas. La posibilidad de ver los frutos que crecen cuando todos los estamentos del Estado trabajan juntos. La prueba tangible de que se puede cambiar en serio la realidad de la gente. La certeza de que cuando la política se practica de verdad, sin mezquindades, las utopías dejan de serlo.

   Fue necesaria esa unión para que 2 mil gendarmes comenzaran a hacer en Rosario lo que nunca hizo la policía local. Arrebatadores y punguistas parecen haber desaparecido de las barriadas, para la alegría de vecinos que, de a poco, vuelven a charlar en la vereda.

   El desembarco federal comienza a tener números concretos: más de 3 mil rodados incautados (la mayoría motos), 400 detenidos e indicadores que no parecen ser de la misma ciudad en la que los homicidios crecían a un ritmo vertiginoso. En el Heca, en mayo hubo días en los que no ingresó ni un solo baleado.

   Paralelamente, la provincia licitó obras vitales en barrios periféricos. Así, la disminución de la inseguridad comenzará a ser acompañada por cuadras con asfalto, luces, cloacas... dignidad. Algo que miles de vecinos están comenzando a tener. Y eso siempre es saludable. Tanto, como bailar un chamamé en la plaza Itatí.

Comentarios