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Sábado 14 de Marzo de 2009

Una cita con la primera infancia

"Es común pensar que el trabajo con los niños más pequeños es sencillo y no requiere formación sistemática. Pero nada más alejado de la realidad. La primeras marcas educativas son claves para la vida en comunidad". De esta manera destaca el pedagogo Estanislao Antelo la necesidad de estudios e investigaciones, que aborden la educación inicial y la primera infancia.

"Es común pensar que el trabajo con los niños más pequeños es sencillo y no requiere formación sistemática. Pero nada más alejado de la realidad. La primeras marcas educativas son claves para la vida en comunidad". De esta manera destaca el pedagogo Estanislao Antelo la necesidad de estudios e investigaciones, que desde la academia aborden las problemáticas que atraviesan a la educación inicial y la primera infancia.

La definición del investigador rosarino se da en el marco del lanzamiento de un posgrado virtual sobre esta temática (ver aparte), espacio que coordina junto a la especialista en educación Patricia Redondo. "Somos el resultado de aquello que hemos conseguido hacer con esa primeras enseñanzas", completa Antelo, y en ese marco señala que "los educadores que trabajan con los más pequeños y con los recién llegados al mundo deberían tener más privilegios", porque "lo que hacen, silenciosamente, es decisivo".

Esta no es una problemática ausente desde la visión académica. "Afortunadamente —dice Redondo— para quienes nos dedicamos hace décadas a la educación de la primera infancia, hay cada vez una mayor atención a esta temática".

—Pese a su importancia, ¿que lugar ocupa en la agenda de los gobiernos?

—Estanislao Antelo (E.A.): A veces se termina por "aniñar" el oficio del maestro, como si trabajar con los más chicos hiciera que la responsabilidad y la exigencia en la formación fueran menores. Y es al revés. Cuando todo está por hacerse y todo puede suceder —es ese el caso de la infancia— la responsabilidad es mayor. Poner a los mejores enseñantes en los grados iniciales es un maniobra costosa pero ineludible.

Patricia Redondo (P.R.): El lugar que ocupa es insuficiente, tanto en la ausencia de políticas como en su corta duración, ya que con los cambios de gobierno se interrumpe la ejecución de programas y planes cuando comienzan a sentirse sus efectos. Ello representa una enorme debilidad, ya que todo lo referido a la primera infancia requiere de una mirada larga, de políticas de larga duración que entrelacen el presente con el porvenir.

—Entre los fundamentos del posgrado proponen salir de la infantilización del campo. ¿En que sentido se manifiesta?

—P.R: La infantilización se da respecto de un supuesto, que consiste en considerar que el enseñar a los más pequeños ubica a quienes desempeñan ese oficio en un lugar de inferioridad. Por el contrario, los avances desde la neurociencia, los estudios antropológicos, sociológicos referidos a la infancia, entre tantos otros, marcan la complejidad de dicha tarea y también, los requisitos de contar con una formación cada vez más compleja. Enseñar a "los nuevos" es una permanente apuesta, a un "otro tiempo". Un tiempo que aún no ha llegado y para el cual hay que prepararse.

—La institucionalización escolar hoy se da en un contexto de distintos entramados familiares: familias de un solo padre, madres adolescentes. ¿Qué cambios implica en la manera de pensar la escolarización del jardín?

—E.A: Las familias cambian pero cada vez que nace un niño, hombres y mujeres se reúnen alrededor de ese nacimiento. Jacques Derrida definía de ese modo a la familia: la reunión alrededor de lo que nace. La escuela es en cierta forma otra manera de reunión alrededor de lo que nace. Tal vez por eso, escuela y familia siguen siendo tan importantes para nosotros.

—Las propuestas de la educación inicial de los sectores más vulnerables en espacios no formales conjugan la asistencia social con el ingreso a la escolaridad. Al mismo tiempo, los chicos de estratos medios y altos entran al jardín con nuevos lenguajes y el desarrollo de la cultura de la imagen. ¿Cómo acortar esta brecha sin caer en la dualidad asistencia o educación?

E.A: No existe tal dualidad. La educación es la forma privilegiada de ocuparse de los más pequeños. Un niño sin enseñanzas es un niño descuidado. Cuando un maestro le enseña las letras, los números o los colores a un niño recién llegado, realiza un gesto sublime: pone una vida a rodar. Los maestros son absolutamente relevantes para la cultura. Se trata de adultos atentos responsables. Ser responsable es responder, y responder es estar en algún lugar. El irresponsable es el que se ausenta, dimite y abandona la enseñanza.

P.R: Todos los niños llegan con nuevos lenguajes, en todo caso la diferencia —no menor, por supuesto— está en el acceso a las oportunidades que estos nuevos lenguajes ofrecen. Creo que es necesario poner en discusión el supuesto carácter asistencial de los jardines o experiencias comunitarias, ya que en muchas ocasiones, anudados a buenas políticas sociales y educativas, representan una oportunidad y un espacio educativo privilegiado. Los niños de sectores altos también pueden estar desprotegidos. Por supuesto, esas desprotecciones no adquieren el singular traumatismo que provoca la desigualdad y la pobreza.

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