Policiales
Domingo 27 de Noviembre de 2016

Una caso paradigmático en manos de un gabinete

En 2012 Créimer propuso crear un gabinete forense de derechos humanos que actuara ajustado al Protocolo de Estambul en provincia de Buenos Aires.

En 2012 Créimer propuso crear un gabinete forense de derechos humanos que actuara ajustado al Protocolo de Estambul en provincia de Buenos Aires. Cada vez que se denunciaba una situación de vejámenes y torturas, un médico, un fotógrafo y un psicólogo se trasladaban hacia el lugar donde la persona establecía la queja y ahí se realizaban los exámenes.

   Un caso paradigmático fue el de Diego González, un hombre de 32 años al que la policía confundió con un homónimo en Olavarría. El 12 de mayo de 2012 efectivos de la comisaría 1ª lo encontraron en la calle alcoholizado. Despertó encadenado a una reja de la cocina. Le pegaron golpes de puño y patadas en el pecho y le tiraron más de cinco pavas de agua hirviendo en los genitales para que confesara dónde estaban "la plata y las armas" de un robo.

   Pese a que era analfabeto le hicieron firmar una conformidad para dejarlo salir, con el jean adherido a las heridas. A la mañana siguiente su tío lo trasladó a un hospital donde hizo la denuncia. El equipo lo examinó allí. Tras un juicio oral y público, cuatro policías fueron condenados a penas de 4 a 16 años de cárcel por torturas.


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