AFA
Domingo 19 de Junio de 2016

Una candidatura que no trascendió

Hay algo que no trascendió en su momento. Pero Guillermo Lorente había sido elegido por un importante sector de dirigentes para que fuera el candidato a presidente de la AFA. Esa información se la dieron el jueves 19 de marzo de 2015. Sí. Un día antes de que se descompensara, tras el partido de Newell's con Quilmes. "Nos preguntaba por qué yo", cuenta un directivo que respondió el por ese entonces titular rojinegro cuando le avisaron que un grupo de clubes de primera y otros integrantes afistas habían decidido que fuera el postulante del sector del que Armando Pérez, el titular de Belgrano, había sido uno de los impulsores. "Era el candidato de la unidad de los sectores en pugna", abundó el vocero de AFA.

   En el entretiempo del partido con Quilmes, uno de los dirigentes cerveceros le comunicó el respaldo de ese club a su candidatura de parte de Aníbal Fernández. Y en el palco volvió a mostrar mucha inquietud por esa semejante responsabilidad que le querían dar.

   Sin dudas que esa situación le generó también un momento de tensión, ya que no estaba en sus planes ocupar ese cargo, razón por la cual también fue motivo de conversación con la familia ese jueves previo, evidenciando mucha preocupación, sumado al difícil momento deportivo que transitaba Newell's.

   En ese contexto ya algo no andaba bien en la salud de Lorente. Su rostro evidenciaba preocupación y algunos comportamientos llamaron la atención. Cuando llegó al Coloso en la antesala del mencionado partido con Quilmes no estacionó bien el auto. Luego del encuentro, mientras conversaba con la mamá de Maxi Rodríguez, dijo que tenía como una cortina en el ojo que lo hacía ver nublado. Ahí nomás lo hicieron revisar por el cuerpo médico de Newell's y el médico Darío Souto indicó el traslado al Sanatorio Los Arroyos. Allí, tras el diagnóstico, la sorprendente recuperación que abortó el traslado al Instituto Fleni de Buenos Aires (para lo cual la familia estuvo dispuesta a vender su vivienda para costear el tratamiento) y la enorme constancia de Guillermo generó el asombro del cuerpo médico tratante, que acuñó frases como "de acá sale caminando" y "nunca vimos a alguien tan perseverante". Y así fue. Salió caminando del sanatorio para completar su evolución y encarar un trabajo constante con una fonoaudióloga y un grupo de profesionales.

   Claro que todo ayudó. Como el agua bendita del Padre Ignacio y la sorpresa que causó la llegada de un sobre, del cual avisó Mariano, el sobrino de Lorente. Se trataba de la bendición del Papa Francisco. La que ocupó un lugar privilegiado en la mesa de luz durante la internación y hoy continúa en el hogar.

Comentarios