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Sábado 08 de Mayo de 2010

Una campaña busca ayuda para la educación en Haití

Saül Elvert es profesor haitiano, hermano de la Congregación de La Salle. Llegó a Rosario con una misión: invitar a sumarse a la campaña para crear un centro educativo en su país, pensado para los niños y la formación docente. Razones no faltan para tal pedido: el 90 % de las escuelas de Puerto Príncipe quedó bajo los escombros, luego del trágico terremoto que sacudió a Haití el 12 de enero pasado. En la catástrofe murieron además 800 maestros.

Saül Elvert es profesor haitiano, hermano de la Congregación de La Salle. Llegó a Rosario con una misión: invitar a sumarse a la campaña para crear un centro educativo en su país, pensado para los niños y la formación docente. Razones no faltan para tal pedido: el 90 % de las escuelas de Puerto Príncipe quedó bajo los escombros, luego del trágico terremoto que sacudió a Haití el 12 de enero pasado. En la catástrofe murieron además 800 maestros, en un país donde la Unesco ya había advertido que hacían falta unos 1.400 docentes graduados al año para sacar a la nación del analfabetismo.

A poco de cumplir sus 32 años, el joven educador lasallano mantiene una sonrisa permanente todo el tiempo. Dice que esa alegría la consigue de “la fe” que necesita para seguir adelante y pensar que es posible brindarles a los niños haitianos un mejor provenir. Antes de pasar por Rosario —el martes último—, visitó Córdoba, Santa Fe y Paraná. El destino siguiente era Buenos Aires. “El objetivo de mi viaje es buscar ayuda para abrir un centro de formación, donde haya una escuela primaria, una de formación de maestros y un internado para los huérfanos”, cuenta Saül.

Dice que el proyecto también suma un centro de salud y que en principio se piensa en recibir a unos 200 huérfanos sólo en el internado. Para esto ya está trabajando un grupo de arquitectos mexicanos, especialistas en edificios antisísmicos.

Clases en espacios públicos

Por si hiciera falta remarcarlo, el profesor recuerda que “la situación educativa es muy mala”. La falta de maestros es grave, “800 desaparecieron en la tragedia”. No es mejor la situación de los edificios escolares, que se derrumbaron en un 90 %, “muchos con niños adentro, mientras aprendían”.

“Ahora las clases comenzaron nuevamente, se dictan en grandes carpas o en espacios públicos”, describe. Lo mismo les había relatado un rato antes a cientos de chicos del Colegio La Salle de Rosario, que “se quedaron conmovidos y con un respetuoso silencio siguieron cada palabra”.

Saül trabaja actualmente en la formación de quienes quieren ser hermanos lasallanos, también en la preparación de jóvenes dispuestos a trabajar en la enseñanza primaria. Estudió ciencias sagradas, matemática e informática en la Universidad de Guatemala, donde también aprendió el español.

Llega con otra invitación: hacer conocer que en Haití también hacen falta maestros latinoamericanos que quieran transmitir su experiencia docente y formar a otros. Aunque la estrategia para sumarse a este pedido requiere de la colaboración de otras organizaciones.

Cómo ayudar

Los detalles de cómo sumarse a la campaña los da el hermano Telmo Meirone, presidente e la Fundación La Salle en la Argentina. “Todos los años hacemos una colecta, éste pensamos que el destino del dinero recaudado debía ser para Haití”, explica para dejar en claro que se trata de una iniciativa nacional tomada desde la congregación. “Muchas veces las personas quieren solidarizarse y no saben cómo, pensamos que esta es una oportunidad”, agrega.

Las colaboraciones se reciben a través de la página web de la fundación www.fls.org.ar o bien se puede consultar en la sede del La Salle en Rosario (Mendoza al 444). Hay tiempo hasta el 20 de mayo próximo.

Meirone recuerda que otras organizaciones se han sumado a esta campaña, aportando su ayuda para el mismo destino. También en la posible provisión de docentes que puedan trabajar en Haití. “Una congregación de monjas ya prometió enviar tres hermanas que hablan francés para ayudar en este trabajo”, cita como ejemplo y recuerda que desde La Salle también han viajado algunos docentes a colaborar. Hay que saber que el idioma de Haití es el creole (criollo), una mezcla de francés y lenguas africanas.

Al final Meirone sugiere junto al educador haitiano que “los maestros santafesinos también pueden colaborar desde sus mismas aulas, difundiendo la campaña y contando a sus alumnos qué pasa en Haití”.

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