Edición Impresa
Viernes 22 de Julio de 2011

Una campaña de baja intensidad

La campaña proselitista que terminó en Santa Fe presentó una característica inédita en contenido y forma: la baja intensidad en cada todo su recorrido, apenas alterada por los chispazos de las últimas horas entre la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, el gobernador Hermes Binner y los candidatos santafesinos Antonio Bonfatti y Agustín Rossi.

La campaña proselitista que terminó en Santa Fe presentó una característica inédita en contenido y forma: la baja intensidad en cada todo su recorrido, apenas alterada por los chispazos de las últimas horas entre la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, el gobernador Hermes Binner y los candidatos santafesinos Antonio Bonfatti y Agustín Rossi.

Bonfatti tomó los días que transcurrieron desde las internas hasta hoy con una estrategia de conservación del voto. Sin declaraciones altisonantes, el postulante oficialista se dedicó a barrenar la ola recitando el decálogo de la gestión de Binner, recorriendo pueblos y ciudades del interior y dándole un poco más de espesor e importancia a los candidatos de la lista a diputado provincial, clave para que (si continúa el Frente Progresista en el Poder Ejecutivo) no tenga sobresaltos legislativos.

Rossi remó con la necesidad de encuadrar bajo su ala a todo el voto peronista en una provincia en la que muchos dirigentes que antes jugaban en el equipo del PJ cruzaron el río para abrazarse a Miguel Del Sel. La visita de la jefa del Estado a Puerto General San Martín con críticas incluidas a la gestión de Binner realzó el chisporroteo mediático destinado a polarizar el voto entre socialistas y justicialistas. La aparición en escena de Carlos Reutemann constituyó otro dolor de cabeza para Rossi. El intento posterior del Lole queriendo aclarar que no es kirchnerista fue otro aporte a la confusión que parece haber acampado en la vereda del senador, quien prometió en su momento apoyar al ganador de la interna. Y el ganador de la interna fue Rossi.

El gran interrogante está linkeado con Del Sel. No sólo el destino electoral del cómico es un enigma sino también su plataforma, su plan de gobierno, sus ideas. Sin embargo, cierto ombliguismo analítico pretende convertir en "sorpresa" un crecimiento cuantitativo que se registró fuera de Rosario una vez que pasaron las internas.

Contra toda lógica para un candidato que pretende ganar votos en estos días de campaña, Del Sel evitó hablar de política y de la campaña en numerosos programas periodísticos a los que fue invitado. Se refugió en los almohadones de Susana Giménez intentando hacer una correspondencia entre rating y votos.

Sin escándalos ni golpes bajos la campaña se despidió con un alto grado de indiferencia. La mayoría pareció haber consumido la adrenalina en las internas del 22 de mayo, algo que necesariamente deberá hacer repensar los usos y costumbres del nuevo sistema electoral a la hora de llegar a la sociedad.

Quedará sobrevolando durante la veda todo tipo de encuestas, algunas serias y otras manipuladas con la intención de sesgar la intención de voto, todo un clásico de la política nativa. Resultará de cumplimiento imposible modificar en 48 horas lo que la mayoría de la ciudadanía decidió durante estos larguísimos meses de campaña.

La única encuesta real y trascendente es la que tomará estado público el domingo, cuando la tarde se haga noche.

Comentarios