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Domingo 15 de Junio de 2014

Una bicisenda mal parida y un accidente que resultó fatal

Una pericia preliminar de la policía determinó esta semana que los dos rodados que chocaron en Salta y Ovidio Lagos el pasado 5 de junio circulaban en el mismo sentido por calle Salta.

Una pericia preliminar de la policía determinó esta semana que los dos rodados que chocaron en Salta y Ovidio Lagos el pasado 5 de junio circulaban en el mismo sentido por calle Salta. En el accidente perdió la vida una docente de 55 años que caminaba por la vereda y fue arrollada contra un quiosco de diarios que está en esa esquina.

   Si bien se trata de un resultado preliminar, que se puede confirmar o no, el trabajo despertó algunas hipótesis que vuelven a poner en evidencia la controvertida bicisenda de calle Salta. No hay que olvidar que en esa arteria conviven el carril exclusivo para ciclistas, el estacionamiento a la izquierda y los carriles para uso de vehículos particulares y el transporte público, al centro y la derecha respectivamente.

   Se inauguró en junio de 2012, va desde San Nicolás hasta Oroño, y desde su debut no para de sumar polémicas. Largos meses le llevó a la Municipalidad poder plasmarla. La principal resistencia a su puesta en marcha era de los comerciantes, que protestaban porque ese carril llegaba junto con la prohibición de estacionar en toda la arteria.

   La solución del municipio fue salomónica: quedaron bien con todos. Se habilitó la ciclovía y se autorizó el estacionamiento. Eso sí, en su afán por mejorar los tiempos de desplazamiento de los colectivos, los ingenieros de tránsito determinaron que los vehículos particulares debían estacionar sobre la izquierda.

   Esta última decisión retrotrajo las cosas 67 años. Es más, el Día de la Seguridad Vial se conmemora el 10 de junio porque ese día de 1945 un decreto nacional cambió la mano de circulación de los vehículos, hasta entonces a la izquierda. Pero en calle Salta todo fue posible.

   Desde el 29 de junio de 2012 quien quiere estacionar en ese tramo de Salta debe poner las balizas por lo menos cinco cuadras antes, ya que debe detenerse del lado de los carriles rápidos.

   Alguna vez un funcionario explicó que allí el carril más veloz es el central y no el que está sobre la izquierda. La mayoría de los rosarinos lo ignora. Ergo, las frenadas y choques desde atrás cada vez que alguien intenta detenerse se multiplican.

   Si así y todo el osado automovilista logra estacionar, deberá tener cuidado para no lesionar a un ciclista cuando abra la puerta, ya que no le quedará otra que descender del lado de la bicisenda.

   Un claro ejemplo de la falta de decisiones. Un gobierno debe tomarlas. En este caso nunca lo hizo y lo que se logró es un engendro muy peligroso para el tránsito. La contracara es lo que le sucedió esta semana a una concejala. Estacionó en doble fila y le retiraron la licencia. Sorprendió que se quejara de la rigurosidad de la sanción, al igual que algunos de sus pares. Máxime si se tiene en cuenta que integran el cuerpo legislativo que aprobó esas sanciones.

   Las normas están para cumplirse, y si se las infringe está muy bien que las sanciones sean duras. Se dice que el órgano más sensible del hombre es el bolsillo. Si duele, tal vez la próxima vez se piense dos veces antes de cometer una infracción. Lamentablemente, en materia de seguridad vial a veces no hay otra oportunidad.

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