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Sábado 06 de Junio de 2009

Una "biblioteca andante" busca nuevos lectores

Sentados frente a un libro de cuentos de gran dimensión y atentos al relato que narra la historia de Alicia —basada en un adaptación libre de un texto de Gianni Rodari—, ninguno quiere perderse detalles de qué pasará cada vez que las páginas se den vuelta. Son los nenes del 2º grado de la Escuela Hogar Maternal Nº 2 los que disfrutan del proyecto "La biblioteca andante".

Sentados frente a un libro de cuentos de gran dimensión y atentos al relato que narra la historia de Alicia —basada en un adaptación libre de un texto de Gianni Rodari—, ninguno quiere perderse detalles de qué pasará cada vez que las páginas se den vuelta. Son los nenes y nenas del 2º grado de la Escuela Hogar Maternal Nº 2 los que disfrutan del proyecto "La biblioteca andante", de la Biblioteca Argentina de Rosario.

La idea es simple pero suma mucho: las bibliotecarias de la sala infantil, Analía Brunel y Carla Rodríguez, visitan los primeros grados de las escuelas, donde llevan sus cuentos muy bien seleccionados, junto a otros juegos con las palabras y no temen a cantar y hasta teatralizar las historias.

"Es una forma de acercar la biblioteca a las escuelas, que sepan qué les ofrece, además de llevar buena literatura y ofrecerles una oportunidad más para expresarse con libertad", dicen sobre las metas que persiguen.

Y es verdad. Tan contentos están los chicos con el personaje de "Chuna" —Carla Rodríguez— que participan de la lectura colectiva y de la narración de manera espontánea. Esta vez se trata de la historia de Alicia, una nena que sueña con volar. Casi al final del cuento se enciende la música, los chicos soplan imitando al viento y Alicia los sobrevuela. "Podemos volar con la imaginación", es la consigna que cierra el relato.

No hace falta repetirlo, porque cuando Analía emprende la lectura de un cuento sobre lagartos, los chicos interrumpen con preguntas inquietantes del tipo "¿y por qué no vuelan los lagartos?".

Según explica Denise, una de las nenas sentadas en el piso del salón, cada lunes se reúnen en lo que ya llaman "La hora del cuento". Enseguida se suman otra voces, como las de Matías, Dilan o Thiago para decir que disfrutaron de un cuento sobre una laguna, mientras otros nenes empiezan a desfilar con todo tipo de libros donde eligen el género de terror.

La directora de la escuela de San Juan al 1900, Graciela González, y la vice, María Elma Parmisari, están más que satisfechas con este emprendimiento de promoción de la lectura que alcanza a los tres primeros grados de la primaria.

A la idea de formar "La biblioteca andante", Brunel y Rodríguez la definen como una "actividad de extensión cultural". La sala está ubicada en el centro rosarino —Presidente Roca 731—. En la sección infantil y pedagógica se ofrece material literario y de educación, también se reciben visitas de escolares.

Sin embargo, las bibliotecarias apuntan que por razones económicas muchas escuelas dejan de hacer esta visita. El dato es otra razón para "hacer andar" la sala. Para eso, diseñaron un plan basado en el acercamiento a la literatura desde el afecto. "Se trata de un encuentro exclusivo con la literatura, sin didactismos", aseguran. La propuesta de la Argentina recién empieza a rodar, pero ya suma nuevos lectores por las aulas.



 

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