El Mundo
Miércoles 15 de Junio de 2016

Un yihadista mató a un policía y a su esposa en plena Eurocopa

Antes de ser abatido, el agresor reivindicó su pertenencia al EI y amenazó con convertir el torneo de fútbol en un cementerio.

Un policía francés y su compañera fueron asesinados por un hombre radicalizado que antes de morir profirió amenazas contra la Eurocopa, en un ataque reivindicado por el Estado Islámico (EI) que puso de nuevo ayer en máxima alerta al país. El agresor, Larossi Abballa, un francés de 25 años, mató a puñaladas a un policía en civil frente al domicilio de éste en Magnaville, al oeste de París, el lunes, antes de atrincherarse en el interior de la vivienda. Abballa fue abatido cuando las fuerzas de élite realizaron el asalto. Previamente había degollado a la pareja del policía ante el hijo de ambos, de tres años, que fue hallado "sano y salvo pero en estado de conmoción" según el procurador de París, François Molins. Este ataque se produce dos días después de la matanza de Orlando, y en plena Eurocopa de fútbol organizada en Francia siete meses después de los atentados de noviembre en París (130 muertos), igualmente cometidos por este grupo yihadista.

Antes de ser abatido, Larossi Abballa reivindicó su pertenencia al EI, al comunicarse con la policía. "Vamos a convertir la Eurocopa en un cementerio", dijo el yihadista en un video que pudo ver David Thomson, un periodista de la radio RFI, antes de que fuera retirado. Según Thomson, el hombre publicó el video en directo en Facebook pocos minutos después de los asesinatos en el que aparentemente lee un mensaje que había redactado previamente.

Posa junto a las víctimas. Según el periodista de RF, Abballa muestra a sus víctimas y posa con el niño de la pareja asesinada mientras lanza un largo mensaje atribuyéndose el crimen.

El yihadista menciona que respondió al llamamiento del vocero del Estado Islámico, el jeque Adnani, y enumera una lista de objetivos potenciales que los combatientes de Daesh tienen en su punto de mira. Habla de policías, funcionarios de prisiones, periodistas y raperos, citando muchos nombres. Tres personas presuntamente vinculadas con Abballa fueron detenidas ayer, según fuentes policiales.

El ataque fue condenado firmemente por la instancia representativa de los musulmanes de Francia, así como por Alemania y Estados Unidos, donde el atentado de Orlando fue cometido igualmente por un individuo aislado, según el modo operativo del "lobo solitario".

Sed de sangre. Abballa, nacido en la localidad popular de Mantes-la-Jolie, al oeste de París, había sido condenado en 2013 a tres años de prisión por integrar una red yihadista con vistas "a preparar actos terroristas". La red, con vínculos en Pakistán, favorecía el reclutamiento, la formación y el envío de jóvenes voluntarios para la yihad armada. "Tengo sed de sangre, Alá es testigo de ello" había declarado Abballa a un amigo, por teléfono, en una conversación bajo escucha.

A inicios de 2016, Abballa estuvo implicado en una investigación sobre una red yihadista siria. Por eso, se llevaron a cabo "escuchas telefónicas y geolocalizaciones", precisó el procurador Molins. Pero estas medidas "no permitieron hasta ahora descubrir el menor elemento" sobre "la preparación o la ejecución de un acto violento", subrayó.

La oposición de derecha y extrema derecha aludieron de inmediato al pasado del agresor para exigir cuentas al gobierno socialista de Hollande. El ex presidente conservador Nicolas Sarkozy exigió al Ejecutivo que adapte "sin esperar el nivel de vigilancia". Un miembro del equipo de Sarkozy pidió la implementación de "centros de retención" para personas radicalizadas.

El presidente François Hollande admitió que "Francia se enfrenta a una amenaza terrorista de gran importancia" y ordenó redoblar aún más la vigilancia. El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, se reunió con los colegas "traumatizados" de las víctimas, Jean-Baptiste Salvaing, de 42 años, y su compañera Jessica Schneider, de 36, secretaria administrativa en una comisaría. Siete policías perdieron la vida en los últimos cuatro años en Francia en atentados islamistas, pero ésta es la primera vez que uno de ellos es atacado en su propio domicilio, junto con un miembro de su familia.

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