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Sábado 16 de Marzo de 2013

Un trabajo en equipo que invita a pensar el lugar de la creatividad

"Queremos que el encuentro de cierre no sea una muestra de juegos, sino un espacio para jugar, para que se dé un intercambio", acuerdan los integrantes de Escuela Móvil Elena Guillén, Pablo González, Mónica Garay, Yeni Mata, Isabel Zurbriggen, Ulises Moset y Nora Shujman. Para eso asumen que será todo un reto la etapa en que acompañen a las escuelas en la construcción de lo que llaman "dispositivos lúdicos".

Dicen —siguiendo a distintos autores— que la propuesta apunta a pensar el juego como un territorio, donde uno es igual al otro, y el caos inicial es necesario para empezar a jugar, a ordenarse naturalmente. "Hacer todo este tipo de reflexiones con los docentes es magnífico", consideran.

Espacio para pensar. En este sentido, valoran a la Escuela Móvil como "un buen lugar" para poner en conflicto y debate qué se entiende por juego, muchas veces banalizado. "Nos parece que el programa es un buen espacio para que juntos con los docentes podamos repensar estas cuestiones. También que haya una devolución de las propuestas", suman.

Por su parte, Isabel Zurbriggen opina que para lograr estas metas es muy "importante buscar el involucramiento de la institución", que la escuela se comprometa y no sea sólo un trabajo del docente que se anota en Escuela Móvil.

También el equipo tiene una mirada de plena confianza en el rol que tienen los chicos en estas construcciones lúdicas. Dicen que el programa ofrece herramientas y acompañamiento a los docentes, para que hagan de mediadores, sepan llegar a los chicos y los escuchen: "En esto no tenemos dudas, los pibes son maestros si hablamos de juegos".

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