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Domingo 15 de Mayo de 2016

Un total de 5.516 personas solicitaron y recibieron la muerte asistida en Holanda durante 2015

De todos los pacientes, 56 padecían trastornos psíquicos que les producían "un sufrimiento inaguantable"

Un total de 5.516 personas solicitaron y recibieron la muerte asistida en Holanda en 2015. Cincuenta y seis de ellas padecían trastornos psiquiátricos que les producían un "sufrimiento inaguantable", según los datos dados a conocer ayer en la última jornada de un congreso internacional sobre la eutanasia en Amsterdam.

Expertos de todo el mundo reflexionaron durante cuatro días sobre los aspectos éticos y técnicos de esta práctica, que supone la interrupción deliberada de la vida de un paciente sin perspectiva de cura, y que está despenalizada en Bélgica, Suiza, Luxemburgo, algunos estados de EEUU, Colombia y Holanda.

De esas 5.516 eutanasias practicadas en 2015 en Holanda, el 72,5 por ciento fueron solicitadas por una simple razón: el paciente padecía cáncer. Muy por detrás quedaron otros motivos como el trastorno del sistema nervioso (5,6 por ciento), las enfermedades cardiovasculares (4,2 por ciento) y las enfermedades pulmonares (4 por ciento).

No obstante, el año pasado también hubo 56 casos de eutanasia aprobadas a pacientes con trastornos psiquiátricos, una cifra "que no es preocupante, ya que solo representa el 1 por ciento de los casos", según ha explicado en su conferencia el profesor de Derecho de la Universidad de Amsterdam y ponente del congreso Eutanasia 2016, Johan Legemaate.

Pero el aumento es notable si se compara con las cifras de 2008, cuando sólo hubo dos casos por trastornos psiquiátricos. "¿A qué se debe este cambio?", le preguntaron a Legemaate.

Se debe a que "los psiquiatras antes eran mucho más reacios. Ahora tienen más en cuenta las solicitudes de sus pacientes. El sufrimiento de una persona con desórdenes mentales también puede ser insoportable", respondió.

Uno de los casos más recientes fue el de una chica de poco más de 20 años que sufrió abusos sexuales desde los 5 hasta los 15 años. Padecía trastorno de estrés postraumático, depresión crónica, anorexia severa y alucinaciones. A pesar de un tratamiento intensivo de dos años en los que consiguió pequeñas mejorías, la paciente pidió acabar con su vida. Tras una evaluación, los médicos decretaron que su dolor era incurable y su sufrimiento inaguantable, por lo que aceptaron su solicitud.

"Casos como ese no significan que estemos pensando en convertir la eutanasia en un derecho. Tenemos muchos debates en Holanda sobre este tema, pero ninguno va en esa dirección", señaló Legemaate.

Para solicitar la eutanasia en Holanda se deben cumplir varios requisitos: ser residente en el país, que el paciente exprese su voluntad de morir, que se constate que sufre un dolor inaguantable y sin esperanzas de mejora, y que todos estos puntos hayan sido constatados por un segundo médico independiente.

Según los datos que expuso Legemaate, el 55 por ciento de las eutanasias solicitadas se llevan a cabo. En el 45 por ciento restante el paciente se echa atrás, los especialistas determinan que no se cumplen los criterios médicos necesarios o el solicitante muere antes de que le sea concedido el suicidio asistido.

Además, varios comités regionales evalúan a posteriori que no se ha cometido ninguna irregularidad en los procedimientos.

El 10 de abril de 2001 Holanda fue el primer país del mundo que legalizó la eutanasia (ley de "prueba de petición de terminación de la vida y ayuda al suicidio"), al votar mayoritariamente el Senado la norma que permite la práctica bajo ciertas condiciones. La Cámara de diputados la había votado en noviembre de 2000.

Colombia es el único país de América latina donde la eutanasia está despenalizada. En Argentina la práctica está expresamente prohibida, aunque la Suprema Corte de Justicia reconoció en julio de 2015 el derecho de los pacientes a acceder a una muerte digna. La diferencia con la eutanasia es que la permite, la otra la provoca.

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