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Sábado 30 de Julio de 2011

Un sistema perverso

"En Chile los jóvenes se han levantado y lo han hecho de una forma muy parecida a lo que pasó en Egipto o en España, donde se está haciendo una revolución no violenta. Esa es lo que se eligió en Chile y estamos muy felices", dice la profesora Rebeca Bize Brintrup al referirse a la movida estudiantil que viene reclamando por la educación gratuita y pública.

"En Chile los jóvenes se han levantado y lo han hecho de una forma muy parecida a lo que pasó en Egipto o en España, donde se está haciendo una revolución no violenta. Esa es lo que se eligió en Chile y estamos muy felices", dice la profesora Rebeca Bize Brintrup al referirse a la movida estudiantil que viene reclamando por la educación gratuita y pública.

La educadora explica que las razones hay que buscarlas en un sistema muy privatizado. "No hay ninguna universidad gratuita, ni siquiera las estatales lo son. Para estudiar hay que endeudarse y endeudar a las familias". Sin embargo, asegura que lo que más le preocupa es la "perversidad" del sistema: "La educación y la salud en Chile son perversas. El Estado financia a los particulares para que lucren con eso que es una necesidad básica de la población".

Para la pedagoga la salida es difícil porque en los últimos 20 años se ha fortalecido -dice- un sistema sobre el que la población no reacciona. "Por suerte lo han hecho los estudiantes, pero si no se los considera esto no tiene posibilidad de transformación. La salida pasa por dar más presupuesto, quitar el lucro de la educación, eso allanaría el camino. Pero insisto que es difícil cuando el mismo ministro de educación (Joaquín Lavín) es el que lucra con la educación, es accionista de la Universidad del Desarrollo. Algo insólito, algo que tiene que ver con la ética misma".

Otra de las preocupaciones sobre el sistema educativo chileno y que se vincula con lo que desarrollan en el libro "Pedagogía de la intencionalidad" es lo que la profesora indica como el "entrenamiento para las pruebas". "En Chile los chicos se entrenan todo el tiempo para hacer y pasar las pruebas estandarizadas, y para eso hacen un entrenamiento como el de los perros. No es propio de un ser humano. Entonces cuando se supone que los niños van a la escuela para conocer el mundo y descubrir que la humanidad es algo fantástico, se los entrena y los padres están felices. Ese sistema es el que bloquea la capacidad de preguntar y de indagación de los pequeños".

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