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Viernes 30 de Octubre de 2015

¿Un senador electo al gabinete?

Mientras el gobernador electo Miguel Lifschitz sigue jugando al misterio con su gabinete, se supo que en las últimas horas habría evaluado dar un golpe de timón  con definiciones que había tomado antes.

Mientras el gobernador electo Miguel Lifschitz sigue jugando al misterio con su gabinete, se supo que en las últimas horas habría evaluado dar un golpe de timón  con definiciones que había tomado antes. En tren de no alterar la voluntad popular, había decidido no convocar a quienes fueron electos concejales, diputados o senadores para que integren su equipo de gobierno. Pero en un ministerio está dudando si no conviene hacer una excepción. Se trata del de Salud, para el que todos le aseguran que lo más aconsejable sería designar al  actual concejal y electo senador provincial Miguel Cappiello. Al principio Lifschitz estuvo sondeando otros nombres, pero estaría llegando a la conclusión que no hay nadie mejor que Cappiello.  Al menos si quiere recuperar los niveles de gestión en ese sector emblema del socialismo.

Concejales que no se resignan

Volvieron a la carga. Después de unos días de relativa calma, un grupo de concejales de Rosario reflotó una iniciativa que generará seguramente fuerte rechazo. Las negociaciones están a full. El objetivo: pasar a planta permanente antes del 10 de diciembre a asesores políticos que deberían dejar su lugar y la recategorización del resto. De esta manera se asegurarían mantener a tropa propia en el cuerpo y, en lo posible, ocupar cargos con gravitación en el funcionamiento interno. Entre los interesados hay algunos de los ediles que se van y otros que siguen, y de distintas bancadas. Por ahora, los reproches llegan como un susurro, pero si la maniobra sigue podría ser en otro tono.

Otro frente de tormenta

No son buenos tiempos para el Frente Progresista. Todavía no terminó de curar sus heridas tras la pésima elección del domingo pasado, cuando ya debe enfrentar nuevos focos de conflicto. El ballottage puso a los socialistas en una encrucijada frente a sus socios radicales, que apoyan orgánicamente la candidatura de Macri. El socialismo todavía mastica bronca por la actitud que tuvo Macri la noche que se eligió gobernador en Santa Fe, además de sus pronunciadas diferencias ideológicas con el PRO. Por ahora, metieron violín en bolsa y tratarán de no hacer muchas olas para preservar la relación con la UCR. Y sí, la política tiene momentos de sacrificios y obliga a tragar sapos.

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