El Mundo
Domingo 14 de Agosto de 2016

Un respiro para el vapuleado presidente Nicolás Maduro

La reapertura de la frontera con Colombia podría restarle al presidente venezolano Nicolás Maduro un punto de conflictividad y exposición internacional, por los crecientes reclamos de que finalizara el cierre de casi un año. La reapertura llega además como un alivio a las poblaciones fronterizas venezolanas, que tras el cierre sufrieron aún más el desabastecimiento de alimentos, medicinas y el colapso comercial. Los presidentes Maduro y Juan Manuel Santos esperan con la reapertura una "nueva frontera" que traiga beneficios a los pueblos. Pero la medida podría además dar un respiro a Maduro, en medio de la presión por el referéndum en su contra que promueve la oposición, la crisis en el Mercosur por el rechazo a que asuma la presidencia pro-témpore y sus choques con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien busca la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Los mandatarios sellaron el acuerdo con un apretón de manos en la ciudad de Puerto Ordaz, en el sur de Venezuela, donde se reunieron para aprobar el informe que le entregaron los grupos de trabajo sobre los temas más complicados en la frontera. "El cierre permitió identificar claramente los problemas que debemos resolver conjuntamente, por eso creemos que estamos en condiciones de tener una frontera mucho mejor que la que teníamos hace años", señaló Santos en su intervención.

En esta nueva fase habrá controles migratorios con un documento binacional y el cruce del transporte de vehículos estará sujeto a otras revisiones, mientras que para combatir el contrabando de combustible, que en Venezuela sigue siendo la más barata del mundo, Maduro propuso instalar surtidores en Colombia que venderán la nafta a un precio más bajo que en el mercado colombiano.

Deuda. Aunque Maduro propuso trabajar desde cero a los sectores comerciales colombianos, sigue pendiente el pago de una deuda venezolana que supera los 400 millones de dólares y que recortó sus exportaciones hacia Venezuela. La frontera fue cerrada por órdenes de Maduro el 19 de agosto de 2015, tras un ataque de grupos irregulares que dejó heridos a tres soldados venezolanos que hacían trabajos de inteligencia sobre bandas de contrabandistas de alimentos y gasolina. Al cierre siguió la aplicación de un Estado de excepción en todas las regiones fronterizas y la expulsión de más de 1.000 colombianos. Los pobladores del lado venezolano se organizaron para superar los controles y dejaron para el recuerdo una impresionante movilización que superó los bloqueos, alegando que la escasez de alimentos y medicinas requería de medidas heroicas. Comunidades y dirigentes empresariales y políticos habían unido sus voces para pedir la reapertura de la frontera. Caracas defendió el cierre fronterizo, y alegó que el contrabando de nafta se redujo en 60 por ciento y el de alimentos en 70 por ciento.

La frontera colombo-venezolana es una de las más vivas de Sudamérica. En los 90 era el paso de un intercambio comercial que llegó a estar en u$s 6.000 millones. Esto cambió desde 2006, cuando el entonces presidente Hugo Chávez denunció un acuerdo de libre comercio, con Colombia y México.

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