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Domingo 06 de Diciembre de 2015

Un relato infantil que recrea la vida cotidiana en Gálvez

Barrio Los Membrillos reúne cuentos donde se relatan los recuerdos de una maestra del departamento San Jerónimo, en Santa Fe.

Barrio Los Membrillos reúne cuentos donde se relatan los recuerdos de una maestra del departamento San Jerónimo, en Santa Fe.

Susana Ballaris es la maestra que todos los adultos de Gálvez recuerdan con una sonrisa. Ya jubilada, se dedica a la literatura infantil, y en los próximos días lanzará su última obra llamada "Barrio Los Membrillos" donde relata doce historias entrelazadas en una novela que transcurre en la ciudad del centro santafesino. Nadie podrá olvidar, al leerla, aquellos rincones de la infancia.

Barrio Los Membrillos cuenta la vida de doce chicos creados por la autora, que se encuentran con personajes reales de Gálvez que muestran a los lectores la vida del interior de la provincia. Gustavo, Rulo, Fito (pero no Fito Páez), Fabián, Juanito, Natalí, Chiche, Lorenzo, Chuchi, Seba el poeta, Cecilia y Pedro son los protagonistas que irán guiando a los lectores por recovecos increíbles.

Los personajes de ficción se mezclan con vecinos, abuelos y bisabuelos galvenses. La autora los entrevistó, grabador en mano, en 1996. Allí nacieron un fotógrafo, un tenista, una receptoría de La Capital de la zona, y también el arriero, el ferrocarrilero, el tendero, la lavandera, la maestra, la vendedora de tortas fritas y empanadas, la profesora de música y los demás habitantes.

"Mi objetivo es que estos relatos puedan llegar a los niños y a padres y maestros. Están escritos desde la mamá docente que soy", explica Susana desde su ciudad natal. "Está hecho con todo el respeto que merece un niño. Un niño que es escuchado, amado, valorado, abrazado, mimado y que se sentirá importante entre estas letras", agregó.

Detrás de cada palabra está la docente de alma que enseñó a generaciones y generaciones a agarrar un lápiz, a aprender a leer y escribir, y mucho más. Ahora, en esta ocasión, lo hace desde su propio libro, les propone asomarse a los recuerdos, recorrer las calles de la ciudad santafesina, dejar volar la fantasía.

"Estoy feliz de que cada niño que lo lea se integre a este barrio de ficción Los Membrillos y que las voces de las maestras los ayuden a llegar a él en las horas verdes de la siesta, a encontrarse en los patios para jugar bajo los membrillos, mientras ven cómo saltan las ranas amarillas en las alcantarillas", dice, y cita parte del libro donde abundan las bellas descripciones.

La autora

Susana Ballaris inicia sus actividades literarias en 1994, con su libro Moños rojos de más de cien páginas, donde integra cuentos y voces de docentes de Gálvez, que es su ciudad natal.

Desde 1997 a 2005 publicó en forma individual historias de ficción cuyos protagonistas son niños, con las ilustraciones de excelentes profesores de artes visuales. Todos los protagonistas de los relatos vivían en el mismo barrio llamado Los Membrillos y asistían a la misma escuela. Allí los árboles que dan membrillos y el color amarillo se convirtieron en símbolos de todos los cuentos.

Luego Susana creó talleres de Cuenta Cuentos en Gálvez y en Rosario, además de realizarlos en zonas rurales y ya con una mirada más conocedora y amplia de la vida y de la literatura infantil sintió la necesidad de reescribir dichos cuentos y así se fueron constituyendo los relatos que hoy forman parte del libro.

El objetivo de la autora es mostrar a esos niños de sonrisas amplias y ojos tristes, con manitos abiertas al afecto, cabecitas apretadas al pecho de la maestra con quienes transcurrió tantos años. Quiere compartir sus vidas de juegos, de palabras no dichas en voz alta.

"Esta novela es un juego espontáneo, divertido, que porta además un mensaje sumamente enriquecedor porque en sus páginas se privilegian y destacan los valores universales: familia, naturaleza, barrio", destacó la escritora infantil Silvia Florentino, autora del prólogo del libro.

La obra cuenta con 70 páginas y está estructurada en doce relatos, y se presentará en la Asociación Bomberos Voluntarios de Gálvez, el 16 de este mes, a las 19.

"Cumplí mi sueño. Reescribir, aquellos cuentos, optimizarlos y entrelazarlos con jóvenes de ayer. Hoy, caminando, miro hacia atrás y veo, por fin a todos ellos, los protagonistas, interactuando, parloteando bajo el mismo techo amarillo de membrillos y la misma escuela", confiesa Susana, feliz por este trabajo en el que volcó toda su experiencia de vida, y su amor.

"Estoy feliz de que quien lo lea se integre a este barrio de ficción, a las horas verdes de la siesta, a los patios para jugar bajo los membrillos".

 

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