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Lunes 30 de Abril de 2012

Un puente con la nueva generación

Después de un discurso de 40 minutos ante un Vélez vibrante y festivo, Cristina Fernández de Kirchner dedicó otros 20 a recorrer la pasarela bajo el escenario, saludar al público y hasta bailar con el atronador "Juguetes Perdidos", que en ese instante inundaba el estadio.

Después de un discurso de 40 minutos ante un Vélez vibrante y festivo, Cristina Fernández de Kirchner dedicó otros 20 a recorrer la pasarela bajo el escenario, saludar al público y hasta bailar con el atronador "Juguetes Perdidos", que en ese instante inundaba el estadio. "Banderas en tu corazón / yo quiero verlas!", dice la letra de uno de los temas demoledores de Los Redonditos de Ricota. En el acto del viernes 27 pasado cantó el Indico Solari, y no sonó la marcha peronista. Ni en la versión clásica de Hugo del Carril, ni en ninguna otra versión. Sin embargo, no hay, ni podrá haber por un largo tiempo en la Argentina, nada más peronista que la alianza que conduce el kirchnerismo, y que condensa CFK en su propia figura.

A casi 72 horas del evento del viernes en Vélez varios de los jugadores más sagaces del abanico político nacional, tanto en el oficialismo como en el archipiélago opositor, han tomado nota de que se está operando un cambio de fondo en la Argentina. Los 11,9 millones de votos que obtuvo el actual gobierno en octubre pasado —ahora empieza a visualizarse con total claridad— no sólo estuvieron anclados en una gestión que acierta bastante más de lo que erra, y transforma a favor de la mayorías bastante más de lo que conserva o modifica en sentido regresivo.

Bases. El viernes 27 se pudo ver que el 54 por ciento de Cristina se sostiene, además, en una base social juvenil que está reingresando a la política, de manera aluvional, luego de largas dos décadas de invierno neoliberal, del pretendido "fin de la historia" y de varios otros estragos que provocaron la dramática derrota popular de fin de los ochenta, y el consiguiente empobrecimiento económico, político y cultural de toda la sociedad.

Y aunque no suene la marchita peronista en la voz de Hugo del Carril y ahora todos bailen al son de "Juguetes Perdidos", de los Redondos, incluida CFK (o tal vez justamente por eso) el kichnerismo, con sabio populismo pragmático, no niega ni combate al PJ. Aunque desplace sin sutilezas las aristas pejotistas conservadores del centro del poder real a favor de los jóvenes "del proyecto".

En todo caso CFK suma al PJ, lo incorpora a ese torrente nuevo que, con paciencia, fue sembrando del otro lado del río. El viernes el kirchnerismo demostró que ya tiene construido gran parte del puente. Y que juntó a dos generaciones que habían quedado incomunicadas. Porque hubo una generación, la del medio, que no está "ni viva ni muerta", dijo por televisión ( Jorge) Videla, en 1977, cuando era el jefe de infierno y creyó que ocupaba el sillón de Dios. Y para siempre.

Autonomía. El viernes 27 terminó la etapa de la movilizaciones kirchneristas donde el número "grande" lo ponía ( Hugo) Moyano, lo ponían los intendentes, o tal o cual sindicato. Ahora el cristinismo se reveló una fuerza autónoma con capacidad de juntar arriba de cien mil personas, sin despeinarse, sin pedirle nada a nadie. No es necesario aclarar que en el universo político no hay otra fuerza capaz de esa proeza.

En Vélez se percibe que hay un punto de llegada, y también de partida. Nace otra etapa política en la Argentina. El kirchnerismo tiene una oportunidad, y la podrá aprovechar o no. Por ahora, el talento político de la presidenta dio justo en el clavo con el desafío que se viene: "Unidad y organización", fue el lema del acto en el que se conmemoró el noveno aniversario del triunfo de Néstor Kirchner, en 2003.

La "unidad" que se plantea el kirchnerismo es de una amplia alianza populista, peronista, progresista, con programa heterodoxo y de izquierda democrática. Todo un desafío para un proyecto político que, desde el viernes, tal vez más que nunca antes, tendrá que lidiar contra una pesada corporación de intereses con pocos votos, pero con muchos recursos.

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